Torico y tradición: Teruel impulsa la Vaquilla hacia el reconocimiento nacional
El Ayuntamiento de Teruel aprueba por unanimidad iniciar el expediente para declarar las Fiestas de la Vaquilla del Ángel como Fiesta de Interés Turístico Nacional, destacando su historia, singularidad y enorme impacto cultural y económico.
El Ayuntamiento de Teruel ha dado un paso decisivo para que las Fiestas de la Vaquilla del Ángel obtengan la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, tras aprobarse por unanimidad en el pleno municipal la solicitud formal que será remitida al Gobierno de Aragón. Según recoge el documento, esta actuación es imprescindible para continuar la tramitación del expediente, que deberá contar con un informe favorable autonómico antes de elevarse al ministerio competente. “El Ayuntamiento de Teruel ha aprobado por unanimidad… iniciar los trámites para que las Fiestas de la Vaquilla del Ángel sean declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional”, señala el texto oficial.
La Vaquilla, ya reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Aragón, constituye la celebración más emblemática de la capital turolense. Su antigüedad, acreditada durante siglos, y su arraigo social la convierten en un referente patrimonial de primer orden. El documento subraya que se trata de una fiesta “de incalculable valor patrimonial, con una tradición secular, una participación ciudadana masiva y un impacto turístico decisivo”.
Una tradición que hunde sus raíces en el siglo XIII
El origen de la fiesta está íntimamente ligado a la fundación de la ciudad y a la devoción al Santo Ángel Custodio. Existen referencias documentales de celebraciones taurinas ya en 1217, apenas tres décadas después de la reconquista. El texto recuerda que “existen referencias documentales que sitúan celebraciones taurinas ya en el año 1217”.
Durante los siglos posteriores, la fiesta continuó evolucionando. El cronista Yagüe de Salas recoge festejos en 1616, mientras que el Libro Verde de 1679 documenta el toro ensogado en honor a la boda de Carlos II. La estructura moderna de la Vaquilla se consolidó a partir de 1943, tras la Guerra Civil, con la aparición de las actuales Peñas Vaquilleras, herederas de antiguas cofradías y gremios medievales.
Continuidad, impacto turístico y una ciudad desbordada
La fiesta mantiene una periodicidad anual prácticamente ininterrumpida, con las únicas excepciones de la Guerra Civil y la pandemia de COVID‑19. Su programación actual abarca 11 días, fruto de la fusión en 1965 de las Ferias de San Fernando y las Fiestas del Ángel.
El impacto turístico es rotundo: la ciudad alcanza una ocupación hotelera del 100%, se habilitan zonas de acampada y se refuerzan los transportes desde Zaragoza y Valencia. El documento recuerda que en 2025 se realizó un estudio económico que acredita la importancia de la Vaquilla para el comercio, la hostelería y los servicios.
Singularidad cultural: ritos únicos en España
La Vaquilla combina elementos rituales ancestrales con una fiesta popular contemporánea. Entre sus actos más singulares destacan:
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La Salve y Misa del Ángel Custodio, de profundo arraigo histórico.
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El Toque del Campanico, que marca el inicio oficial desde el balcón del Ayuntamiento.
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La Puesta del Pañuelico, momento icónico en el que la peña designada coloca el pañuelo rojo al Torico.
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El Toro Ensogado y la Baga, seña de identidad de la tauromaquia popular turolense.
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El Seisado de Santa Emerenciana, institución medieval única en España.
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El Certamen Internacional de Poesía “Amantes de Teruel”, el más antiguo del país en su categoría.
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La Comparsa de Gigantes y Cabezudos, documentada desde el siglo XIX y hoy parte esencial del patrimonio inmaterial.
Participación ciudadana y protección del patrimonio
La fiesta se sostiene gracias a la implicación de la ciudadanía, articulada en torno a Interpeñas y las 22 Peñas Vaquilleras, que financian y organizan gran parte de la programación gratuita. El relevo generacional está garantizado con la incorporación de nuevas peñas formadas mayoritariamente por jóvenes menores de 30 años.
En paralelo, el Ayuntamiento ha impulsado la reubicación progresiva de los locales de peñas fuera del casco histórico para proteger el patrimonio mudéjar reconocido por la UNESCO y facilitar las labores de limpieza y conservación.
Con esta solicitud unánime, Teruel aspira a consolidar la Vaquilla como uno de los grandes acontecimientos festivos de España y reforzar su proyección nacional.