El mural de Arricivita vuelve a brillar en el Servet

La restauración del mural de Inmaculada Arricivita recupera una obra emblemática del Hospital de Traumatología del Miguel Servet, compuesta por 21 lienzos y donada en 2007.

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El mural de Arricivita vuelve a brillar en el Servet

La recuperación del mural de Inmaculada Arricivita en el vestíbulo del Hospital de Traumatología del Miguel Servet devuelve al centro sanitario una de sus piezas artísticas más reconocibles. La obra, un conjunto abstracto formado por 21 lienzos acrílicos que funcionan como una única composición, ha sido restaurada por su propia autora tras el deterioro causado por años de exposición directa a la luz solar.

El mural fue creado y donado en 2007, coincidiendo con la inauguración del edificio reformado, y desde entonces se ha consolidado como un elemento distintivo de la identidad visual del hospital. Su renovación permite recuperar la intensidad cromática y la presencia espacial que caracterizan el trabajo de Arricivita, cuya trayectoria combina una sólida experiencia asistencial con un recorrido artístico de proyección internacional.

Durante el acto de presentación, la gerente del Sector Zaragoza II, Patricia Palazón, subrayó el valor simbólico de la intervención. Recordó que la autora desarrolló en el centro cerca de dos décadas de labor profesional como enfermera, participando en la puesta en marcha de las primeras unidades de cuidados intensivos de cirugía cardíaca en Aragón. “Además de aportarnos luz y color, ha dejado un trocito de ella en este hospital”, destacó Palazón, aludiendo a la doble dimensión humana y artística de la obra.

Arricivita, cuya producción ha sido expuesta en Europa, América y países árabes, explicó que el mural es una pieza profundamente vinculada a su experiencia vital. Más que una inspiración concreta, lo definió como un “vaciamiento de todo lo vivido”, una expresión que integra su paso por la medicina, la enfermería y su propio recorrido personal. La artista reivindicó además la libertad interpretativa del espectador: “Pienso en color y prefiero que cada persona encuentre su propia lectura”.

La restauración devuelve así al vestíbulo del Hospital de Traumatología una obra que, desde hace casi dos décadas, acompaña a pacientes, profesionales y visitantes, reforzando el vínculo entre arte, memoria y atención sanitaria.

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