Zaragoza refuerza su tradición comunitaria con el reparto de 3.000 bolsas de uvas para una Nochevieja multitudinaria
El Ayuntamiento de Zaragoza ha recibido las 3.000 bolsas de uvas donadas por Mercazaragoza, una colaboración ya consolidada que permite mantener viva una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad en la celebración de Nochevieja. Cada bolsa contiene las doce uvas que marcan el ritual de las campanadas, sumando un total de 36.000 unidades que se almacenan y custodian en la sede municipal hasta su reparto oficial.
La entrega ha sido recibida por la consejera de Cultura, Educación y Turismo, Sara Fernández, quien ha destacado la continuidad de esta iniciativa ciudadana que, año tras año, congrega a miles de personas en la Plaza del Pilar para despedir el año y dar la bienvenida al siguiente. El reparto se realizará en el Zaguán de la Casa Consistorial, una hora antes de las campanadas, manteniendo el formato que ha demostrado su eficacia en ediciones anteriores.
La pasada Nochevieja, más de 8.500 personas desafiaron las bajas temperaturas para participar en esta cita municipal, que combina tradición, convivencia y programación cultural. En esta edición, la Orquesta Bacanal será la encargada de dinamizar la plaza desde las 23.00 horas, con un repertorio pensado para acompañar la llegada del público y generar ambiente festivo. Su actuación se detendrá a las 23.45 para dar paso a las campanadas, retransmitidas a través de la megafonía y en directo por Aragón TV, con el reloj del Ayuntamiento como protagonista del cambio al año 2026.
Tras el inicio del nuevo año, un espectáculo pirotécnico iluminará la plaza antes de que la orquesta retome su programación hasta las 2.00 de la madrugada, completando una propuesta diseñada para todos los públicos. Además, el consistorio habilitará un espacio seguro en los soportales del Ayuntamiento entre las 23.00 y las 2.00, donde cualquier persona podrá recibir información, asesoramiento o atención especializada si lo necesita.
Con esta iniciativa, Zaragoza reafirma su vocación de encuentro ciudadano y su apuesta por una celebración accesible, segura y profundamente vinculada a la identidad colectiva.