Zaragoza culmina una macroinspección que redefine el futuro de Zamoray‑Pignatelli
El Ayuntamiento completa la revisión de 259 espacios en Zamoray‑Pignatelli y detecta patologías estructurales, incumplimientos de ITE y urgencias que revelan décadas de deterioro acumulado.
El Ayuntamiento de Zaragoza ha completado su Plan Especial de Inspección de Edificios en la zona de Zamoray‑Pignatelli, una actuación exhaustiva que ha evaluado 240 inmuebles y 19 solares con el fin de determinar el nivel real de conservación del parque edificatorio y su impacto en la seguridad ciudadana. Se trata de una de las intervenciones urbanísticas más amplias realizadas en el casco histórico reciente, concebida para analizar el grado de estabilidad, habitabilidad y riesgo de unas construcciones marcadas por la antigüedad y por un largo historial de abandono.
Durante los últimos diez meses, un equipo municipal formado por arquitectos, arquitectos técnicos, personal jurídico, personal administrativo y agentes de la Policía Local ha recorrido los catorce tramos en los que se dividió el barrio para realizar un análisis sistemático del estado de cada inmueble. Esta labor ha permitido concluir que solo 60 edificios se encuentran en perfectas condiciones, mientras que 168 presentan patologías de diversa gravedad y 7 han requerido actuaciones inmediatas, incluidas declaraciones de ruina inminente y desalojos.
Entre los problemas más frecuentes destacan las humedades, presentes en casi la mitad de los inmuebles inspeccionados; las deficiencias en la red de saneamiento; los daños estructurales en cubiertas; y la presencia de xilófagos, especialmente perjudiciales en estructuras de madera. También se han detectado patologías en fachadas y balcones, cuya incidencia directa en la vía pública obliga a extremar la vigilancia para evitar riesgos sobre los viandantes.
Uno de los datos más significativos del informe final es el bajo cumplimiento del deber de registrar una Inspección Técnica de Edificios (ITE) favorable entre los propietarios, situándose en solo un 52,51%. El Ayuntamiento recuerda que la ITE es obligatoria a los 50 años de antigüedad del edificio y posteriormente cada diez, una responsabilidad que recae exclusivamente en los propietarios.
El análisis técnico ha permitido clasificar las 168 patologías detectadas en tres niveles de prioridad: 101 de prioridad normal, 31 de prioridad media y 36 de prioridad alta, estas últimas relacionadas con daños estructurales y problemas que condicionan la estabilidad del edificio. Los técnicos municipales subrayan que las patologías estructurales y las humedades son, en general, las intervenciones más complejas y costosas, mientras que el resto depende del grado de afectación y de los materiales involucrados.
El Ayuntamiento contextualiza esta intervención dentro de un proceso de regeneración integral en Zamoray‑Pignatelli, una zona con profundos condicionantes sociales y económicos donde, según señala la administración municipal, ha existido una desatención prolongada durante décadas. En los últimos cuatro años se han invertido 66,4 millones de euros en actuaciones que abarcan desde obras en vía pública hasta la adquisición de suelos, la promoción de 125 viviendas dentro del Plan Especial de Vivienda y la colaboración público‑privada destinada a la residencia de Pontoneros.
La corporación subraya que la recuperación del barrio exige una estrategia sostenida en el tiempo, ya que se trata de un proceso que también implica factores como la ocupación ilegal, la inseguridad y las dificultades socioeconómicas que afectan al área. Aun así, defiende que los avances logrados en este periodo sientan las bases para transformar un entorno urbano que, según el propio Ayuntamiento, arrastraba un deterioro estructural y social arraigado.