Un siglo de Correos: la memoria viva del Paseo de la Independencia
El centenario del edificio principal de Correos en Zaragoza reivindica su valor arquitectónico y su papel en la memoria colectiva de la ciudad.
El edificio principal de Correos en Zaragoza celebra su primer siglo de vida convertido en un símbolo urbano cuya relevancia trasciende lo arquitectónico. Durante el acto conmemorativo del centenario, la consejera de Educación, Cultura y Deporte, Tomasa Hernández, subrayó que este inmueble es mucho más que un referente del estilo neomudéjar: es un espacio íntimamente ligado a la memoria colectiva de la ciudad y a la evolución de sus formas de comunicación.
Inaugurado en 1926, el edificio del Paseo de la Independencia se consolidó como uno de los ejemplos más representativos de los elementos historicistas del patrimonio aragonés del siglo XX. Su presencia, imponente y reconocible, ha acompañado durante décadas la vida cotidiana de los zaragozanos, convirtiéndose en un punto de referencia tanto funcional como emocional.
Hernández destacó el valor humano asociado al acto de escribir y enviar cartas, un gesto que definió como “profundo, íntimo y universal”. En un contexto dominado por la inmediatez digital, reivindicó la vigencia de la escritura pausada, capaz de obligar a detenerse, reflexionar y elegir cuidadosamente las palabras. Ese legado intangible, afirmó, es el que convierte al edificio en un “guardián de un legado emocional y cultural que permanece”.
El programa de actividades organizado por Correos, en colaboración con diversas instituciones y asociaciones, busca precisamente poner en valor ese doble significado: el arquitectónico y el humano. La celebración incluyó la proyección de un vídeo conmemorativo, la lectura de una “Carta al Edificio” y el anuncio de una agenda de actos que se desarrollará a lo largo del año.
La consejera dedicó también un reconocimiento especial a los trabajadores de Correos que, generación tras generación, han mantenido vivo este espacio, transformándolo en un lugar de tránsito, encuentro y conexión entre personas. Su labor, señaló, ha contribuido a que el edificio siga siendo un puente entre ciudadanos en un siglo marcado por profundas transformaciones tecnológicas y sociales.
El acto, celebrado exactamente cien años después de la inauguración del inmueble, contó con la participación del gerente de Negocio Minorista, Roberto Asensio, y de la directora de Filatelia y Relaciones Institucionales, Nuria Lera. La jornada concluyó con una visita guiada por el edificio, que permitió redescubrir su valor patrimonial y su vigencia como símbolo de la comunicación pública.