La Celda del Prior renace como nuevo centro vecinal
La rehabilitación de la Celda del Prior transforma este edificio histórico en un equipamiento vecinal multifuncional con albergue de peregrinos y espacios para asociaciones, mayores y colectivos de La Cartuja.
La Celda del Prior, uno de los inmuebles más singulares del recinto histórico de la Cartuja de la Inmaculada Concepción, ha culminado su proceso de rehabilitación integral tras una inversión de 1,5 millones de euros, de los cuales 562.875 euros proceden de fondos europeos Next Generation a través del programa PIREP. La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha visitado el edificio para conocer el resultado final de una intervención que ha situado este proyecto entre los mejor valorados del país, alcanzando la tercera posición entre los 405 aprobados en concurrencia competitiva.
El inmueble, catalogado como Bien de Interés Cultural, ha sido transformado en un espacio multifuncional que dará respuesta a las demandas planteadas por los vecinos y asociaciones de La Cartuja. La planta superior albergará un albergue de peregrinos, cuya gestión ya se encuentra en tramitación, mientras que la planta inferior se destinará a usos comunitarios: una sala ampliada para el Centro de Convivencia de Mayores, el espacio de encuentro “Nos gusta hablar”, áreas para talleres y una sede estable para la Banda de Música de La Cartuja Baja.
La actuación ha priorizado criterios de accesibilidad, sostenibilidad y eficiencia energética, en línea con la Agenda Urbana Española y la Nueva Bauhaus Europea. Entre las mejoras destacan el aislamiento térmico interior respetando la protección patrimonial, la sustitución de vidrios por sistemas dobles con cámara, la instalación de luminarias de bajo consumo y la incorporación de un sistema de geotermia que permitirá alcanzar estándares de consumo energético casi nulo. Asimismo, se han modernizado las instalaciones y reforzado aspectos de digitalización, habitabilidad y seguridad.
La Celda del Prior, construcción del siglo XVII, forma parte de un conjunto monástico cuya estructura amurallada integró antiguas celdas reconvertidas en viviendas tras la desamortización de 1835-1836. Su recuperación supone no solo la puesta en valor de un patrimonio histórico singular, sino también la creación de un nuevo polo de actividad social para el barrio rural.