Un pueblo ha perdido el norte tras la última borrasca
La veleta de la iglesia de San Miguel Arcángel en Fuentes de Ebro queda arrancada por el viento y encajada en el campanario tras la borrasca Oriana
La localidad zaragozana de Fuentes de Ebro amaneció con una estampa tan insólita como significativa: la veleta que coronaba la torre de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel desapareció de su posición habitual tras las intensas rachas de viento provocadas por la borrasca Oriana. El fenómeno meteorológico, que atravesó la Ribera Baja del Ebro con especial virulencia, dejó tras de sí una imagen que ha sorprendido a vecinos y visitantes.
A primera vista, el perfil de la torre parecía inalterado. Sin embargo, al dirigir la mirada hacia el chapitel, se apreciaba la ausencia del elemento metálico que durante décadas había marcado la dirección del viento en el municipio. La veleta, arrancada de su base, no llegó a precipitarse al suelo: quedó encajada en la estructura superior del campanario, clavada de forma llamativa tras desprenderse con violencia.
El incidente no ha provocado daños personales, aunque sí ha generado preocupación por el estado del chapitel. La torre actual, de estilo historicista con influencias neogóticas, fue levantada a comienzos del siglo XX para sustituir a la estructura anterior. Con más de cuarenta metros de altura, constituye uno de los hitos visuales del casco urbano y un referente arquitectónico en el paisaje del valle del Ebro.
La iglesia de San Miguel Arcángel, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, ha sido testigo de la evolución histórica de Fuentes de Ebro. Reformada y ampliada en distintas etapas, su torre se ha consolidado como símbolo identitario del municipio y punto de orientación para generaciones de vecinos.
Los técnicos municipales evaluarán en los próximos días el estado del chapitel y procederán a la retirada segura de la pieza desprendida, que será restaurada y repuesta en su ubicación original. Hasta entonces, la silueta del municipio permanecerá alterada, recordando que, en esta ocasión, el viento no solo sopló con fuerza: también modificó temporalmente el rumbo visual del pueblo.