La inestabilidad meteorológica vuelve a tensionar el día a día en el sur de Aragón
La jornada de este domingo en Aragón vuelve a estar condicionada por un episodio de inestabilidad atmosférica que afecta especialmente a las comarcas del sur. La AEMET ha activado un aviso amarillo por fuertes lluvias en las zonas de Gúdar y Maestrazgo, donde pueden acumularse hasta 40 litros por metro cuadrado en 12 horas, un volumen que altera desplazamientos, actividades rurales y la planificación cotidiana de numerosos municipios.
Las precipitaciones más intensas se concentran en la provincia de Teruel, que vuelve a situarse como el epicentro del temporal. Localidades como Valderrobres (38,6 l/m²), Castellote (22,8 l/m²), Muniesa (21 l/m²) o Mosqueruela (15,8 l/m²) registran los mayores acumulados, reflejando la vulnerabilidad de un territorio amplio, disperso y con infraestructuras que dependen en gran medida de la estabilidad meteorológica para su funcionamiento diario.
En paralelo, el Pirineo oscense afronta un episodio de frío intenso, con mínimas bajo cero en cotas altas. Estaciones como Cerler, Cogulla (-3,5 ºC), Astún, La Raca (-3,4 ºC) o El Cebollar, en Torla-Ordesa, mantienen registros negativos que condicionan la movilidad y la actividad turística en plena temporada invernal.
La previsión para el conjunto de Aragón apunta a intervalos nubosos, brumas y bancos de niebla en el Sistema Ibérico, junto a precipitaciones débiles y dispersas a lo largo del día. La cota de nieve se sitúa entre los 1.600 y 1.800 metros, mientras las temperaturas mínimas tienden a descender y las máximas experimentan un ligero ascenso. El viento sopla flojo de componente este, aunque en zonas de montaña se han registrado rachas destacadas, como los 65 km/h en Petrosos (Panticosa).
En el ámbito nacional, el temporal se intensifica en Málaga y Valencia, ambas en alerta naranja por tormentas, mientras que Almería, Granada, Murcia y Albacete mantienen avisos amarillos por lluvias persistentes. El contraste lo marca el Cantábrico, donde se espera una jornada más estable.
Este episodio vuelve a evidenciar cómo los fenómenos meteorológicos condicionan la vida diaria en territorios rurales y de montaña, donde la orografía y la dispersión poblacional amplifican el impacto de cada temporal.