La defensa del Ebro confirma su eficacia en Torres de Berrellén y Sobradiel

Obras hidráulicas del Gobierno de Aragón resisten la última riada y validan la estrategia Ebro Resilience

 

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La defensa del Ebro confirma su eficacia en Torres de Berrellén y Sobradiel

Las recientes actuaciones ejecutadas por el Gobierno de Aragón para mitigar el impacto de las inundaciones del Ebro entre Torres de Berrellén y Sobradiel han demostrado su plena eficacia durante la última crecida del río. Las nuevas motas, diques y trabajos de restauración fluvial, desarrollados en el marco de la estrategia Ebro Resilience, han protegido los núcleos urbanos y reducido de forma notable las afecciones en zonas agrícolas, según constató sobre el terreno el consejero de Medio Ambiente y Turismo, Manuel Blasco .

El proyecto, ejecutado por el Instituto Aragonés del Agua, ha supuesto una inversión global de 4,6 millones de euros, financiados a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (NextGeneration EU). Las obras abarcan los tramos 7 y 9 del plan, ambos catalogados como áreas de alta probabilidad de inundación y riesgo significativo.

En el tramo 9, entre Torres de Berrellén y Sobradiel, se han invertido 2,8 millones de euros para intervenir en 7,5 kilómetros de cauce. Las actuaciones incluyen la eliminación de motas obsoletas, el soterramiento de la acequia de la Mejana del Tambor, cierres perimetrales y una amplia restauración de la vegetación de ribera. Estas medidas han mejorado la fluencia del agua, evitando la entrada de caudales en zonas habitadas y reduciendo daños en parcelas agrícolas durante episodios de avenida de hasta diez años de retorno.

Por su parte, el tramo 7, que abarca Alcalá de Ebro, Remolinos y Luceni, ha recibido 1,8 millones de euros para intervenir en 11 kilómetros del cauce. Allí se han eliminado defensas antiguas, construido nuevos diques de seguridad y acondicionado caminos como elementos de protección. También se han ejecutado trabajos de restauración ambiental mediante plantación de especies de ribera e hidrosiembras, garantizando la compatibilidad de las obras con la dinámica fluvial.

La estrategia Ebro Resilience, desarrollada conjuntamente por el Ministerio para la Transición Ecológica, la Confederación Hidrográfica del Ebro y los gobiernos de Aragón, La Rioja y Navarra, analiza un total de 260 kilómetros del río. Su objetivo es reforzar la protección de los núcleos urbanos frente a avenidas de hasta 25 años de periodo de retorno, además de evaluar y minimizar los daños en áreas no urbanas y otros elementos vulnerables.

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