El Museo de Zaragoza refuerza su arte japonés femenino
Nueva donación de la Colección Pasamar‑Onila incorpora 18 obras de mujeres artistas japonesas y consolida al museo como referente europeo en arte gráfico nipón.
La reciente incorporación de dieciocho obras procedentes de la Colección Pasamar‑Onila vuelve a situar al Museo de Zaragoza en el centro del panorama europeo del arte japonés. La donación, formalizada en marzo en el marco de las reivindicaciones del Día Internacional de la Mujer, reúne catorce estampas, tres fotografías y una cerámica, todas ellas realizadas por mujeres artistas. Con este gesto, el coleccionista zaragozano Víctor Pasamar Gracia profundiza en su compromiso con la preservación y la visibilización de la producción femenina en el arte nipón.
Entre las creadoras representadas destacan nombres fundamentales como Uemura Shōen, Mizuno Hidekata, Iida Shikō, Shima Tamami, Takenaka Fu, así como figuras de reconocimiento internacional como Kusama Yayoi o la fotógrafa Kawauchi Rinko. Las piezas abarcan principalmente la tradición del grabado japonés en madera, un lenguaje artístico que evolucionó desde el ukiyo-e de los siglos XVII al XIX hasta las corrientes shin‑hanga y sōsaku‑hanga, ya en los siglos XX y XXI.
La Colección Pasamar‑Onila, fruto de una década de trabajo, está considerada una de las más relevantes de arte gráfico japonés en España. Aunque posee un amplio espectro temático, destaca de manera especial la representación del género bijin‑ga, centrado en la figura femenina y de gran valor histórico para comprender la vida cotidiana de las mujeres japonesas. El fondo incluye, además, obras pertenecientes a los géneros paisajísticos, musha‑e y referencias al histórico shunga, siempre contextualizado desde una perspectiva documental y museística.
El museo zaragozano ya había recibido una aportación sustancial en junio de 2023, cuando Pasamar donó 276 estampas de autoría femenina. Con esta nueva entrega, el número total de obras creadas por mujeres en la institución aumenta en 48 piezas adicionales. Gracias a ambas donaciones, el Museo de Zaragoza se convierte en la institución europea con mayor representación de mujeres artistas japonesas, un hito singular en el ámbito museístico occidental.
La conservadora‑restauradora Nerea Diez de Pinos, especialista en papel japonés washi, subraya el excepcional estado de conservación de la colección, un aspecto que facilita su exhibición y estudio. Este cuidado responde al meticuloso trabajo de Pasamar, cuya labor como coleccionista se caracteriza por una clara voluntad de preservación, difusión y activismo cultural.
La colaboración entre Víctor Pasamar y el Museo de Zaragoza se remonta a 2018 y ha generado un notable impacto público. Sus obras han formado parte de exposiciones tan relevantes como La elegancia de la tradición (2021), Bonsái. El sentir íntimo de la naturaleza (2021), Arces y Crisantemos (2022), Huellas en la nieve (2023) o Somos el sol. Mujeres artistas en las colecciones de arte oriental (2023). Solo estas muestras han atraído a más de 38.700 visitantes, mientras que la gran exhibición Tesoros. Colecciones de arte asiático (2025), que incluyó piezas de la colección, superó los 98.900 visitantes.
A lo largo de estos años, Pasamar ha mostrado una generosidad excepcional: no solo orienta sus adquisiciones según las necesidades curatoriales del museo, sino que además participa en actividades educativas, visitas comentadas y proyectos de divulgación. Con la segunda donación formalizada en 2026, el coleccionista ha entregado ya 294 obras y ha depositado 82 adicionales en la institución.
La Colección Pasamar‑Onila está vinculada también a la memoria de Marian Emil Onila, compañero del coleccionista, cuyo apellido comparte la denominación del conjunto. Con ello, Pasamar refuerza su compromiso con la igualdad de género, la defensa del colectivo LGTBIQ+ y la reivindicación de identidades y voces históricamente marginadas en el ámbito artístico.