La chimenea de La Tejería vuelve a erguirse segura y restaurada
Restaurada la histórica chimenea de La Tejería en Alcañiz tras una compleja obra estructural que asegura su conservación patrimonial.
La reciente finalización de las obras de reparación estructural de la chimenea de La Tejería marca un nuevo hito en la preservación del patrimonio industrial de Alcañiz. Esta estructura, último vestigio de la antigua fábrica de tejas y ladrillos Tejería Magallón, permanece como un testimonio físico del desarrollo productivo local de mediados del siglo XX.
Aunque no se conserva la fecha exacta de su construcción, documentos municipales apuntan a que la fábrica estuvo activa desde los años cuarenta. Hoy, la chimenea se encuentra rodeada por edificios residenciales, una convivencia que ha incrementado la necesidad de abordar su deterioro estructural.
Informes técnicos advirtieron en los últimos años un ligero desplome a partir de los 15 metros de altura, además de fisuras en el tercio superior. Según los especialistas, estas patologías se debían a la dilatación diferencial provocada por el flujo ascendente de humo durante décadas de actividad.
Un estudio geotécnico municipal realizado en 2023 descartó problemas relacionados con el terreno, confirmando que los daños eran de origen estructural y requerían una intervención especializada. A ello se sumaba una cuestión urbanística pendiente: la chimenea quedó situada en el eje de un vial cuya urbanización no fue ejecutada correctamente por los promotores originales, generando un desnivel de un metro entre ambas calzadas.
Pese a la complejidad del entorno, el Ayuntamiento decidió priorizar su restauración debido a su valor patrimonial. El alcalde de Alcañiz, Miguel Ángel Estevan, subrayó la importancia de conservar estas piezas del pasado industrial de la ciudad y destacó el compromiso municipal con su preservación. El proyecto, licitado por algo menos de 70.000 euros, fue adjudicado a la empresa Obras y Servicios Milián Pascual.

La ejecución presentó múltiples retos. Fue necesario montar andamios de hasta 23 metros y emplear técnicas de montañismo para los trabajos interiores debido al estrecho espacio. La intervención, cuidadosamente no invasiva, se centró en consolidar una estructura castigada por décadas de exposición al humo y agentes atmosféricos.
Los trabajos incluyeron catas exploratorias, el saneamiento de la base con gravas filtrantes, la instalación de una rejilla para favorecer la ventilación, y el cierre superior con una tapa de fundición sobre losa de hormigón armado. La reparación estructural se llevó a cabo mediante un cosido estructural con barras de fibra de vidrio y mortero epoxi, complementado con el revestimiento interior con mortero de cal. Además, se incorporaron cinco anillos de acero para reforzar todo el fuste de la chimenea.
La actuación concluyó con una limpieza manual en seco del exterior, eliminando restos adheridos y fragmentos sueltos, dejando la superficie lista para asegurar su estabilidad y presencia histórica durante muchos años.
Con esta restauración, Alcañiz reafirma su compromiso con la protección y puesta en valor de su memoria industrial.