El BCE confirma la moderación salarial en 2026

Los nuevos datos del BCE muestran un crecimiento más contenido de los salarios negociados en la zona del euro, con indicadores que apuntan a una estabilización en torno al 2,6 %.

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El BCE confirma la moderación salarial en 2026

El Banco Central Europeo (BCE) ha actualizado sus indicadores de seguimiento de los salarios negociados, una herramienta clave para evaluar la evolución de las presiones salariales en la zona del euro. Según el documento oficial, “la información prospectiva disponible indica que el crecimiento de los salarios negociados se estabilizará en torno al 2,6 % al final de 2026”. Esta cifra confirma la tendencia de moderación que la institución viene observando desde mediados de 2025.

Los datos incorporan los convenios colectivos firmados hasta febrero de 2026 y mantienen el horizonte de análisis hasta diciembre del mismo año. El indicador principal, que distribuye los pagos extraordinarios a lo largo del tiempo, sitúa el crecimiento salarial en el 3,2 % en 2025 y en el 2,3 % en 2026, con una cobertura del 39,7 % de los asalariados. La caída de la cobertura responde a que numerosos convenios siguen en negociación durante el ejercicio.

El BCE señala que la revisión respecto a febrero es mínima: apenas –0,1 puntos porcentuales en los indicadores que incluyen pagos extraordinarios. El organismo destaca que parte del aumento trimestral previsto para 2026 responde a efectos estadísticos derivados de pagos anteriores, más que a nuevas tensiones salariales. En palabras del informe, “se espera que estos efectos mecánicos prácticamente desaparezcan del indicador principal a medida que avance el año”.

Los indicadores alternativos —que excluyen pagos extraordinarios o los contabilizan sin distribuirlos en el tiempo— muestran una evolución más estable, con tasas que oscilan entre el 2,4 % y el 2,9 % según el trimestre. En todos los casos, la tendencia apunta a una normalización tras los picos de crecimiento registrados en 2023 y 2024, cuando la inflación impulsó cláusulas de compensación en numerosos convenios.

El BCE recuerda que estos indicadores no deben interpretarse como previsiones, sino como una lectura basada en los convenios vigentes. Además, subraya que el crecimiento de los salarios negociados es solo una parte de los costes laborales totales, que también dependen de factores como la composición del empleo o las horas trabajadas. Las proyecciones macroeconómicas del propio BCE sitúan la remuneración por asalariado en un crecimiento del 3,4 % en 2026, ligeramente por encima de lo que sugieren los indicadores de negociación colectiva.

La institución publica cuatro indicadores distintos para los nueve países participantes, con diferencias significativas en la cobertura: desde el 27,9 % en Francia en el cuarto trimestre de 2026 hasta más del 57 % en Finlandia. Esta heterogeneidad condiciona la representatividad de las señales salariales y explica parte de la volatilidad observada en algunos trimestres.

Con la próxima actualización prevista para julio de 2026, el BCE ampliará el horizonte prospectivo hasta el primer trimestre de 2027, a medida que se firmen nuevos convenios. Hasta entonces, la institución mantiene su diagnóstico: las presiones salariales en la zona del euro continúan moderándose, un elemento clave para la evolución futura de la inflación y de la política monetaria.

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