Alegría, en el centro del debate político tras el revés socialista en Extremadura
La portavoz adjunta del Partido Popular en las Cortes de Aragón, María Navarro, ha situado a Pilar Alegría en el foco de la crítica política tras el resultado electoral en Extremadura, donde el PP obtuvo más del 43% de los votos, una diferencia de casi 18 puntos respecto al PSOE. Para Navarro, este desenlace constituye una “censura clara” al liderazgo de Pedro Sánchez y a los casos que han rodeado al partido en los últimos meses.
Navarro sostiene que Alegría “ha estado en el epicentro de todas las políticas y decisiones del PSOE y del Gobierno”, especialmente durante los episodios de corrupción y las polémicas que afectaron a figuras como Cerdán, Ábalos, Koldo o Leire, así como a familiares del presidente. La dirigente popular subraya que la entonces portavoz del Gobierno “atacó a jueces, periodistas e incluso a miembros de la Guardia Civil” en momentos de máxima tensión institucional.
Uno de los puntos más controvertidos señalados por Navarro es la reunión entre Alegría y Paco Salazar, ya cesado de su puesto en Moncloa por denuncias de acoso sexual. La portavoz popular insiste en que la ministra “todavía no ha explicado de qué hablaron” ni por qué, según diversas informaciones, se habría iniciado una “caza de brujas” para identificar a las denunciantes en lugar de protegerlas.
En su valoración, Navarro interpreta el silencio de Alegría como un síntoma de “pánico a las elecciones” y de falta de propuestas para Aragón más allá de “los escándalos que la rodean”. A su juicio, el resultado extremeño refleja un hartazgo social hacia la gestión socialista y hacia la forma en que se han abordado los casos de abusos y corrupción.
La portavoz adjunta también se refirió a la estrategia del PSOE respecto a VOX, afirmando que la “obsesión” socialista responde a la “mínima distancia” entre ambas formaciones y al riesgo de un eventual sorpasso.
El PP aragonés interpreta así el escenario político como un momento de desgaste para el PSOE y de oportunidad para reforzar su propio liderazgo territorial, apelando a la “transparencia” y a la necesidad de “dar la cara” ante los ciudadanos.