El triple que desafió a la oscuridad en Fontajau

El Casademont Zaragoza conquista el liderato en solitario tras un duelo marcado por un apagón surrealista y un triple decisivo de Nadia Fingall ante el Spar Girona.

La noche en Fontajau dejó una de esas historias que trascienden el marcador. El Casademont Zaragoza se impuso por 78-81 al Spar Girona en un encuentro que combinó tensión competitiva, giros inesperados y un desenlace propio de un guion cinematográfico. El triunfo otorga al conjunto aragonés un liderato en solitario de enorme valor a falta de seis jornadas para el cierre de la fase regular, y lo hace en una pista donde las catalanas acumulaban 18 victorias consecutivas .

El partido avanzó con un ritmo feroz desde el inicio. El cuadro rojillo, impulsado por la energía de Hempe, la precisión de Fingall y la lectura de juego de Mariona Ortiz, golpeó primero con un parcial que llegó a doblar al Girona en apenas siete minutos. La circulación ofensiva, la agresividad defensiva y la confianza en cada tiro recordaron por momentos a la versión más dominante del equipo aragonés.

El Spar Girona, sin embargo, no tardó en reaccionar. Con Jocyte, Bibby y Pendande elevando el nivel físico y ofensivo, las locales recortaron distancias hasta obligar a Carlos Cantero a intervenir. El Casademont recuperó el pulso gracias a la serenidad de Ortiz, la elasticidad de Helena Pueyo y la eficacia de Vorackova, que sostuvo la ventaja con una actuación de enorme madurez.

Tras el descanso, el duelo entró en un intercambio de golpes. Coulibaly lideró un parcial que volvió a estrechar el marcador, pero la respuesta rojilla llegó con la sociedad más productiva de la noche: Vorackova y Mariona Ortiz, que ya acumulaba nueve asistencias. A ellas se sumó el impacto interior de Aminata Gueye, decisiva en la pintura para neutralizar los intentos de remontada gerundenses.

El último cuarto, sin embargo, reservaba un giro inesperado. Con el marcador en 76-78 y poco más de dos minutos por jugar, Fontajau quedó completamente a oscuras. Un apagón total detuvo el partido durante casi media hora, enfrió el ritmo y obligó a ambos equipos a recomponerse en un escenario insólito .

La reanudación trajo nervios, imprecisiones y un empate agónico del Girona (78-78) tras dos tiros libres de Coulibaly. Pero cuando el partido parecía condenado a la prórroga, emergió la figura que cambiaría la noche. Nadia Fingall, desde el perímetro y con apenas cuatro segundos en el reloj, ejecutó un triple altísimo, limpio y definitivo. Un lanzamiento que rasgó el silencio del pabellón, iluminó el desenlace y entregó al Casademont una victoria de oro competitivo.

El conjunto aragonés demostró una vez más su capacidad para sobrevivir a cualquier escenario: al empuje rival, a los parciales adversos y, esta vez, incluso a la oscuridad literal. Un triunfo que no solo vale un liderato, sino que refuerza la identidad de un equipo acostumbrado a crecer en el caos. | Imagen Casademont
El triple que desafió a la oscuridad en Fontajau | Imagen CasademontImagen Casademont

La noche en Fontajau dejó una de esas historias que trascienden el marcador. El Casademont Zaragoza se impuso por 78-81 al Spar Girona en un encuentro que combinó tensión competitiva, giros inesperados y un desenlace propio de un guion cinematográfico. El triunfo otorga al conjunto aragonés un liderato en solitario de enorme valor a falta de seis jornadas para el cierre de la fase regular, y lo hace en una pista donde las catalanas acumulaban 18 victorias consecutivas .

El partido avanzó con un ritmo feroz desde el inicio. El cuadro rojillo, impulsado por la energía de Hempe, la precisión de Fingall y la lectura de juego de Mariona Ortiz, golpeó primero con un parcial que llegó a doblar al Girona en apenas siete minutos. La circulación ofensiva, la agresividad defensiva y la confianza en cada tiro recordaron por momentos a la versión más dominante del equipo aragonés.

El Spar Girona, sin embargo, no tardó en reaccionar. Con Jocyte, Bibby y Pendande elevando el nivel físico y ofensivo, las locales recortaron distancias hasta obligar a Carlos Cantero a intervenir. El Casademont recuperó el pulso gracias a la serenidad de Ortiz, la elasticidad de Helena Pueyo y la eficacia de Vorackova, que sostuvo la ventaja con una actuación de enorme madurez.

Tras el descanso, el duelo entró en un intercambio de golpes. Coulibaly lideró un parcial que volvió a estrechar el marcador, pero la respuesta rojilla llegó con la sociedad más productiva de la noche: Vorackova y Mariona Ortiz, que ya acumulaba nueve asistencias. A ellas se sumó el impacto interior de Aminata Gueye, decisiva en la pintura para neutralizar los intentos de remontada gerundenses.

El último cuarto, sin embargo, reservaba un giro inesperado. Con el marcador en 76-78 y poco más de dos minutos por jugar, Fontajau quedó completamente a oscuras. Un apagón total detuvo el partido durante casi media hora, enfrió el ritmo y obligó a ambos equipos a recomponerse en un escenario insólito .

La reanudación trajo nervios, imprecisiones y un empate agónico del Girona (78-78) tras dos tiros libres de Coulibaly. Pero cuando el partido parecía condenado a la prórroga, emergió la figura que cambiaría la noche. Nadia Fingall, desde el perímetro y con apenas cuatro segundos en el reloj, ejecutó un triple altísimo, limpio y definitivo. Un lanzamiento que rasgó el silencio del pabellón, iluminó el desenlace y entregó al Casademont una victoria de oro competitivo.

El conjunto aragonés demostró una vez más su capacidad para sobrevivir a cualquier escenario: al empuje rival, a los parciales adversos y, esta vez, incluso a la oscuridad literal. Un triunfo que no solo vale un liderato, sino que refuerza la identidad de un equipo acostumbrado a crecer en el caos.

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