Torres que deciden: Casademont impone su ley ante el IDK
El Casademont Zaragoza cumplió con la obligación que marcaba el guion: superar al siempre incómodo IDK Euskotren y avanzar a las semifinales de la Copa de la Reina. Lo hizo por 71-61, en un duelo que exigió paciencia, lectura táctica y un dominio interior que terminó siendo definitivo.
El encuentro comenzó con un ritmo espeso, plagado de imprecisiones y con un IDK decidido a imponer su plan: un partido lento, físico y trabado, donde cada punto costaba un mundo. El Casademont, falto de fluidez y sin acierto exterior, se vio atrapado en ese escenario, incapaz de encontrar ventajas claras.
La primera mitad fue un ejercicio de supervivencia. El conjunto vasco, preciso y sólido, apenas concedió pérdidas y mantuvo el choque en su terreno. Sin embargo, el Casademont encontró un salvavidas en Mariona Ortiz, que sostuvo al equipo con liderazgo, lectura y producción ofensiva en los momentos más delicados. Sus 9 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias en 13 minutos fueron el motor que permitió llegar al descanso con una renta mínima pero valiosa.
El partido cambió tras el intermedio. Carlos Cantero tomó una decisión que resultó determinante: juntar en pista a Sika K. Gueye y Merritt Hempe. La apuesta por el doble pívot desbordó al IDK, incapaz de contener el poderío interior rojillo. Entre ambas dominaron la pintura, generaron ventajas constantes y firmaron 28 de los primeros 49 puntos del equipo.
El Casademont abrió brecha con un parcial demoledor, alcanzando el 57-41 al final del tercer cuarto. A partir de ahí, el último periodo fue un ejercicio de control: gestionar el reloj, minimizar riesgos y evitar que el IDK encontrara una ventana para soñar con la remontada. Las vascas compitieron hasta el final, pero el desgaste acumulado y la superioridad interior maña hicieron imposible cualquier intento de reacción.
El 71-61 final certifica un triunfo trabajado, sin alardes pero de enorme valor competitivo. El Casademont avanza con autoridad y envía un mensaje claro: en un torneo que no perdona errores, su solidez puede ser un arma decisiva.