Tenerife desborda al Casademont en un golpe de realidad

Derrota por 99-76 que agrava la crisis del Casademont Zaragoza y evidencia carencias de actitud, defensa y regularidad en plena lucha por la permanencia

 

20260329 Casademont zaragoza
Tenerife desborda al Casademont en un golpe de realidad

El Casademont Zaragoza volvió a estrellarse con estrépito en la Liga Endesa tras caer por 99-76 ante un La Laguna Tenerife muy superior en todas las fases del encuentro. El equipo de Joan Plaza, que buscaba confirmar la reacción tras su triunfo ante Burgos, ofreció una versión preocupante: sin tensión defensiva, sin continuidad ofensiva y sin la energía mínima exigible en un duelo directo por la supervivencia.

El choque quedó marcado desde el inicio. El Tenerife, liderado por un inspirado Scrubb, abrió un parcial de 9-0 que dejó al Casademont sin respuesta. Mientras el ataque rojillo se movía con lentitud y previsibilidad, el conjunto insular fluía con inteligencia, castigando cada desajuste de una defensa aragonesa demasiado blanda. Ni el tiempo muerto de Plaza ni las rotaciones consiguieron frenar la sangría.

El primer cuarto, cerrado con un 29-20 que incluso parecía generoso, ya mostraba la diferencia de ritmo y convicción entre ambos equipos. En el segundo periodo, el Casademont amagó con reaccionar gracias a Wright-Foreman, Washington y un breve impulso de Dubljevic, pero fue un espejismo. Fitipaldo, sin oposición, castigó desde el perímetro, y un triple desde medio campo de Marcelinho Huertas selló un durísimo 53-38 al descanso.

Tras la reanudación, el Casademont mejoró tímidamente apoyado en la iniciativa individual de Washington y en una defensa zonal que funcionó por momentos. Sin embargo, la falta de continuidad y la incapacidad para frenar a Huertas, Shermadini y Fitipaldo impidieron cualquier atisbo de remontada. El tercer cuarto concluyó con un 73-57 que dejaba el partido prácticamente sentenciado.

El último periodo confirmó la debacle. Tenerife aceleró para convertir la victoria en una auténtica paliza, mientras el Casademont se limitaba a maquillar el resultado. Plaza tardó en detener el juego pese a los triples consecutivos de Mills, y el choque derivó en un trámite sin tensión competitiva. El 99-76 final reflejó con crudeza la diferencia de ambición, energía y claridad de ideas entre ambos equipos.

La derrota, más dolorosa por la forma que por el fondo, vuelve a encender todas las alarmas. Con un balance de 7-17, el Casademont Zaragoza depende ahora de terceros —como los resultados de Baskonia-Andorra y Valencia-Burgos— para evitar caer aún más en la clasificación. El equipo necesita un giro urgente, no solo táctico, sino también emocional y competitivo. La permanencia ya no se juega únicamente en la pista: se juega en la actitud.

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