Renace el Real Zaragoza: 2-0 al Almería y fe en la salvación

El Real Zaragoza se impone 2-0 al Almería en el Ibercaja Estadio, con goles de Rober González y Dani Gómez, y consolida la apuesta de David Navarro por una presión alta y un bloque reconocible para la permanencia.

20260315 Real Zaragoza vs UD Almeria
Renace el Real Zaragoza: 2-0 al Almería y fe en la salvación

El Real Zaragoza firmó una victoria de autoridad ante el Almería (2-0) en el Ibercaja Estadio, un triunfo que trasciende el marcador por lo que implica: la recuperación de un plan, la activación del equipo y el regreso de una grada que volvió a creer. Ratificado hasta final de temporada, David Navarro presentó un once competitivo y una propuesta agresiva en la presión, con líneas juntas y determinación en cada disputa, que desbordó por tramos a uno de los bloques más sólidos del campeonato.

El partido arrancó con el Zaragoza imponiendo tono e intensidad. La primera mitad ofreció señales contrastadas de madurez: un gol del Almería anulado por fuera de juego, varias llegadas de los blanquillos y una gestión emocional solvente tras la detención del juego por una emergencia en la grada. También hubo un momento clave: el colegiado señaló un penalti a favor del Almería que el VAR corrigió al revisar una acción inexistente de Keidi Bare. En ese ida y vuelta, el Zaragoza mantuvo la compostura y se marchó al descanso con 0-0, pero con una sensación nítida de superioridad competitiva.

Tras la reanudación, el conjunto aragonés mantuvo el pulso y no renunció al plan: adelantó metros, activó a sus extremos en la presión tras pérdida y encontró profundidad con Larios y Francho interpretando bien las segundas jugadas. El desnivel llegó con un tanto de Rober González, inicialmente invalidado y posteriormente concedido tras revisión en el VAR. Un golpe anímico que encendió al estadio y asentó la convicción del grupo. En el tramo final, la gestión del resultado fue adulta: el equipo controló tiempos, enfrió al rival y golpeó en el momento oportuno con un gran remate de Dani Gómez para el 2-0 definitivo.

Más allá del marcador, el Zaragoza mostró señas de identidad: agresividad sin balón, solidaridad en las coberturas y una mejor ocupación de espacios intermedios. David Navarro ha logrado ajustar alturas y automatismos para que el equipo defienda hacia adelante y recupere en campo rival. La aportación de Mawuli y Cuenca desde el banquillo reforzó piernas y criterio, mientras que Andrada, Insua y Radovanovic sostuvieron el bloque en los momentos de mayor amenaza visitante.

La tarde dejó, además, una lectura sociológica del momento: estadio lleno, músculo emocional y una afición que alternó la protesta en el minuto 32 con el impulso final del “sí se puede”. La comunión vuelve cuando el equipo compite. La permanencia sigue exigente y cada punto pesa como plomo, pero el Zaragoza ya no sólo resiste: propone, corrige y golpea. Con este 2-0, el conjunto blanquillo corta inercias, gana tiempo y, sobre todo, recupera la narrativa que marca los finales de curso: identidad, resultados y fe.

La siguiente estación medirá la consistencia de esta reacción. Pero el partido ante el Almería deja una certeza: con un plan reconocible, el Zaragoza es fiable. Y con la confianza rehabilitada, vuelve a estar en condiciones de discutir cada jornada el desenlace de una LaLiga Hypermotion que no perdona la duda.

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