Real Zaragoza firma una remontada épica en Ipurúa

El Real Zaragoza protagonizó una de las gestas más emocionantes de la temporada al imponerse por 1-2 al SD Eibar en el estadio de Ipurúa, en un partido que tuvo todos los ingredientes de una épica deportiva: polémica arbitral, resistencia con un jugador menos, paradas milagrosas y una remontada que refuerza la fe de la afición zaragocista.

El encuentro comenzó con dificultades para el conjunto aragonés. A los 23 minutos, Peru Nolaskoain adelantó al Eibar tras una jugada de estrategia y, poco después, el colegiado expulsó a Yussif Saidu por doble amarilla en una decisión muy discutida. Con diez futbolistas y el marcador en contra, el panorama parecía sombrío. Sin embargo, el equipo de Rubén Sellés no se rindió y encontró en la adversidad la motivación para crecer.

La reacción llegó pronto. Una mano en el área permitió a Mario Soberón ejecutar un penalti que transformó con seguridad, devolviendo la igualdad y la esperanza al Zaragoza. A partir de ese momento, el partido se convirtió en un ejercicio de resistencia. El Eibar acumuló ocasiones, pero se topó una y otra vez con un muro llamado Esteban Andrada. El guardameta argentino firmó una actuación memorable, con más de media docena de intervenciones decisivas que mantuvieron vivo al equipo.

La recompensa llegó en el minuto 82. Una acción colectiva iniciada por Francho Serrano terminó en un disparo de Toni Moya, que se desvió en Sinan Bakis y acabó en la red. El gol desató la euforia de los más de cuatro mil aficionados presentes y selló una remontada que quedará en la memoria.

El pitido final confirmó una victoria que va más allá de los tres puntos: es un mensaje de resistencia, unión y confianza. El Real Zaragoza demostró que, pese a las dificultades, tiene alma y recursos para luchar hasta el último minuto por la permanencia en LaLiga Hypermotion.

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