Pepe Arcega entra en la historia del Príncipe Felipe
El Ayuntamiento de Zaragoza retirará la camiseta de Pepe Arcega, leyenda del baloncesto aragonés, en un homenaje que reconoce su trayectoria en el CAI Zaragoza y con la selección española.
La ciudad de Zaragoza rendirá un homenaje de alto calado a Pepe Arcega, uno de los nombres más influyentes en la evolución del baloncesto aragonés. El Consejo de Administración de Zaragoza Deporte ha aprobado la retirada de su camiseta, un gesto reservado únicamente a figuras cuya aportación ha marcado una época. Su dorsal pasará a ocupar un lugar permanente en la pista central del Pabellón Príncipe Felipe, junto a los ya colgados de Fernando Arcega y Pilar Valero, dos referentes con los que compartió generación, exigencia competitiva y un profundo vínculo con la afición.
La decisión reconoce una trayectoria que abarca casi dos décadas, desde 1982 hasta 2001, periodo en el que Arcega se consolidó como uno de los bases más completos del baloncesto español. Su etapa en el CAI Zaragoza, que se prolongó hasta 1996, coincidió con los años de mayor esplendor del club. Bajo su dirección en la pista, el equipo conquistó dos Copas del Rey, hitos que situaron a la entidad entre las más respetadas del panorama nacional. A ello se suma el subcampeonato de la Recopa de Europa, una gesta que reforzó la proyección internacional del baloncesto aragonés.
Su influencia no se limitó al ámbito de clubes. Arcega acumuló 58 convocatorias con las selecciones españolas de formación y 64 internacionalidades con la selección absoluta, participando en competiciones de máximo nivel. Su presencia en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 lo situó en la élite de una generación que contribuyó a consolidar el prestigio del baloncesto español en el escenario internacional.
A lo largo de su carrera, Arcega ha recibido reconocimientos que subrayan su impacto deportivo y humano. Entre ellos destacan la insignia de oro de la ACB y la medalla de bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo, distinciones que reflejan su compromiso, su profesionalidad y su papel como referente para varias generaciones de jugadores.
La retirada de su camiseta en el Príncipe Felipe no solo simboliza el cierre de una trayectoria ejemplar, sino también la permanencia de un legado que sigue vivo en la memoria colectiva del deporte aragonés. El homenaje lo sitúa, de manera definitiva, en el panteón de figuras que han contribuido a construir la identidad del baloncesto en Zaragoza.