Huesca cae y se despide del fútbol profesional
La SD Huesca certifica su descenso a Primera RFEF tras perder ante el Castellón en El Alcoraz, un final anunciado tras una temporada marcada por errores, falta de gol y un proyecto sin respuesta.
La SD Huesca consumó este domingo su descenso a Primera RFEF, once años después de su última presencia fuera del fútbol profesional. La derrota ante el CD Castellón (0-1) en El Alcoraz, unida al triunfo del Cádiz frente al Leganés, selló un final que llevaba semanas escribiéndose en silencio. El estadio, con 7.200 espectadores, vivió una tarde de tensión, resignación y despedida.
El equipo de José Luis Oltra, tercer técnico del curso, mostró desde el inicio una actitud combativa, consciente de que solo la victoria mantenía viva una mínima esperanza. El conjunto azulgrana generó ocasiones claras en la primera mitad, especialmente en las botas de Sielva, que rozó el gol en dos acciones consecutivas, una de ellas tras un córner ensayado que se marchó por centímetros . También Portillo llegó a marcar, aunque en posición antirreglamentaria.
El Castellón, por su parte, exhibió un plan ofensivo sostenido en la profundidad de Cipenga, Cala y Camara, que obligó a un sobresaliente Dani Martín a intervenir en varias ocasiones. El guardameta sostuvo al equipo con paradas decisivas, incluida una doble acción que evitó el 0-1 antes del descanso .
El partido se rompió definitivamente en el minuto 63. Un balón a la espalda de la defensa dejó a Camara solo ante Dani Martín; el atacante superó al portero con una maniobra técnica impecable y anotó el gol que certificaba la caída oscense . A partir de ahí, el Huesca entró en un “quiero y no puedo” emocional y futbolístico, mientras en la grada se instalaba un clima de luto deportivo.
El tramo final fue un ejercicio de impotencia. Los cambios ofensivos de Oltra no lograron alterar un guion que parecía escrito desde semanas atrás. El Castellón incluso rozó el segundo tanto, mientras el Huesca se estrellaba una y otra vez contra su propia ansiedad y la solidez visitante.
El equipo “dice adiós al fútbol profesional” tras una temporada “repleta de errores”, sin capacidad de reacción y con una plantilla limitada tanto en lo futbolístico como en lo anímico . La derrota, unida a la victoria del Cádiz, deja al club ante un escenario desconocido y obliga a iniciar una reconstrucción profunda.
El Alcoraz despidió a los suyos entre lágrimas, silencios y miradas perdidas en los móviles, buscando un milagro que nunca llegó. El descenso no es solo un resultado: es el cierre de un ciclo y el inicio de un desafío mayúsculo para un club que deberá reinventarse desde la humildad y la autocrítica.