Casademont Zaragoza sobrevive al vértigo y firma su 13ª victoria consecutiva ante un combativo Estepona

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Casademont Zaragoza sobrevive al vértigo y firma su 13ª victoria consecutiva ante un combativo Estepona

El Casademont Zaragoza volvió a caminar por el alambre en el Príncipe Felipe y, una vez más, salió indemne. El conjunto aragonés sumó su decimotercera victoria consecutiva en la LF Endesa tras imponerse por un ajustado 62-59 a un CAB Estepona que no solo resistió, sino que llegó a tener en sus manos la posibilidad real de forzar la prórroga. El triunfo, trabajado y áspero, refuerza el liderato rojillo, pero también deja al descubierto una serie de desconexiones que el equipo deberá corregir si quiere sostener su ambición continental.

El encuentro nació con un Casademont enérgico, decidido a imponer su físico y su ritmo. Hempe, Fingall y Vorackova abrieron brecha con solvencia, y el 9-2 inicial parecía anunciar una tarde plácida. Sin embargo, el espejismo duró poco. Estepona, sostenido por la actividad de Gretter y el acierto exterior de Conner, se mantuvo en la pelea y evitó que las locales rompieran el partido. La falta de colmillo en situaciones ventajosas y la escasa producción interior impidieron que el dominio rojillo se tradujera en una ventaja más amplia.

El segundo cuarto ofreció la mejor versión del Casademont. Con el perímetro afinado y Fingall imponiéndose en ambos aros, la renta se disparó hasta un prometedor 28-14. Pero cuando el duelo parecía encarrilado, el equipo de Cantero cayó en la autocomplacencia. Pérdidas, tiros precipitados y desajustes defensivos permitieron a Estepona renacer y reducir la diferencia hasta un 35-29 que no reflejaba la superioridad local.

La reanudación confirmó el giro del partido. Las zaragozanas regresaron frías, sin fluidez y sin capacidad para generar ventajas. Estepona, cada vez más cómodo, culminó la remontada con Dongue como referencia y obligó al Casademont a sobrevivir a base de impulsos individuales. En ese contexto emergió Ornella Bankolé, que con cinco puntos consecutivos devolvió algo de estabilidad antes de que Laia Flores firmara un triple desde casi media pista que cambió el ánimo del pabellón.

El último cuarto fue un ejercicio de resistencia emocional. Estepona volvió a golpear primero y se puso por delante, pero el Casademont respondió con un triple vital de Gueye y la solidez de Fingall, imperial en defensa y en el rebote. El duelo avanzó hacia un final de máxima tensión, decidido por detalles: un triple de Hempe, dos tiros libres de Vorackova y una última posesión mal gestionada por Gretter, que lanzó desde demasiado lejos pese a disponer de más de cinco segundos.

El bocinazo final certificó un triunfo sufrido, de los que se celebran con alivio. El Casademont Zaragoza mantiene el liderato y la racha, pero también recibe un aviso: en la LF Endesa, cualquier relajación se paga.

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