El Casademont Zaragoza impone jerarquía en Würzburg y consolida su liderazgo
El Casademont Zaragoza firmó en Würzburg una de esas victorias que definen el carácter de un líder sólido. El triunfo por 63-76 ante el Perfumerías Avenida no solo prolonga la impecable trayectoria rojilla en la LF Endesa, sino que refuerza la sensación de que el equipo de Carlos Cantero ha alcanzado una madurez competitiva capaz de sostenerle en cualquier escenario, incluso en uno tan exigente como Salamanca. El encuentro reunía todos los condicionantes para convertirse en una trampa: siete victorias consecutivas del Avenida en casa, un ambiente siempre hostil y un calendario que sitúa a las aragonesas ante un duelo europeo decisivo en apenas unos días. Sin embargo, el Casademont volvió a demostrar que su identidad no se negocia. Supo sufrir cuando tocaba, resistió en los momentos de mayor espesura ofensiva y golpeó con autoridad cuando el partido lo exigió.
La primera parte fue un ejercicio de supervivencia. El Casademont entró frío, sin ritmo y acumulando pérdidas impropias de su nivel. Hasta ocho errores en el primer cuarto las obligaron a remar a contracorriente ante un Avenida más ordenado, que aprovechó la falta de fluidez rojilla para llegar al descanso con un 37-31 que reflejaba mejor la irregularidad visitante que la superioridad local. En ese tramo, el equipo se sostuvo gracias a dos pilares: Ornella Bankolé, incisiva y determinante en cada penetración, y Merritt Hempe, que aportó puntos y criterio en momentos de atasco. Ambas evitaron que el conjunto salmantino abriera una brecha mayor.
El partido cambió tras el descanso. El Casademont regresó con una defensa de enorme rigor, capaz de dejar al Avenida en solo dos puntos durante los primeros siete minutos del tercer cuarto. Ese muro defensivo permitió que emergiera la figura de Helena Pueyo, que con un 2+1 encendió la reacción y asumió galones en la dirección y en la anotación. A su lado, Katerina Voráčková multiplicó esfuerzos en ambos lados de la pista y Aminata Gueye impuso su físico en la pintura. El parcial de 11-22 no solo volteó el marcador, sino que cambió por completo la dinámica emocional del encuentro. El Casademont había recuperado su identidad y ya no la soltaría.
El último cuarto confirmó la superioridad aragonesa. Con el Avenida intentando resistir a base de orgullo, el Casademont gestionó la ventaja con madurez. Laia Flores y Mariona Ortiz controlaron el ritmo, Gueye continuó castigando por dentro y Hempe firmó un triple y una acción bajo el aro que terminaron de desactivar cualquier intento de remontada. Los minutos finales mostraron a un equipo que, lejos de conformarse, quiso cerrar el partido con autoridad, ampliando la renta hasta un 63-76 que refleja la diferencia real entre ambos conjuntos en la segunda mitad.
El Casademont Zaragoza suma así su decimosexta victoria liguera y mantiene el pulso en lo más alto de la clasificación. La visita a Salamanca, lejos de desgastar, refuerza la convicción de un grupo que llega con impulso al inminente duelo europeo ante Valencia Basket, donde se pondrá a prueba, una vez más, la solidez de un líder que sabe sufrir y sabe ganar.