Casademont Zaragoza firma una victoria áspera y se proclama campeón de invierno
El Casademont Zaragoza logró una victoria tan trabajada como trascendental ante el IDK Euskotren (52-46), en un encuentro marcado por la falta de acierto ofensivo, las pérdidas constantes y la necesidad de recurrir al carácter para revertir once puntos de desventaja. El triunfo, lejos de ser brillante, adquiere un valor estratégico incuestionable: el equipo aragonés se convierte en líder en solitario y se asegura el título simbólico de campeón de invierno, además de abrir los cuartos de final de la Copa de la Reina en jueves, una ventaja competitiva relevante en el calendario.
El partido comenzó con un Casademont irreconocible en ataque. Las imprecisiones se acumularon desde los primeros minutos, obligando a Carlos Cantero a detener el juego en varias ocasiones, visiblemente contrariado por la desconexión general del equipo. En medio del desconcierto emergió la figura de Nadia Fingall, autora de ocho de los trece puntos del primer cuarto, sosteniendo a un conjunto que perdió a Carla Leite a los tres minutos por un golpe fortuito que la dejó fuera del resto del encuentro.
El IDK Euskotren aprovechó la fragilidad local para voltear el marcador con las aportaciones de Lara González y Robinson, mientras Ariztimuño imponía ritmo en transición. El Casademont llegó al descanso con nueve pérdidas y un pobre 2/10 en triples, ambos convertidos por Fingall. El juego interior no encontraba espacios y las soluciones individuales tampoco aparecían.
Tras el paso por vestuarios, el panorama empeoró con un parcial 0-7 que llevó la diferencia hasta los once puntos. Fue entonces cuando Mariona Ortiz, fiel a su perfil competitivo, asumió la responsabilidad con seis puntos consecutivos que reactivaron al equipo. Fingall, esta vez desde la defensa, volvió a ser determinante, convirtiéndose en un muro en la pintura y en la jugadora más influyente del encuentro.
El último cuarto estuvo marcado por la acumulación de faltas del IDK Euskotren y por la solidez defensiva del Casademont, que dejó a su rival en solo dos puntos durante ocho minutos. Los tiros libres se convirtieron en el principal recurso ofensivo para las aragonesas, mientras Mawuli aportaba acciones decisivas para culminar la remontada. La sentencia llegó con un dos más uno de Helena Pueyo, que selló un triunfo tan sufrido como valioso.
El Casademont Zaragoza cierra así una noche de contraste: un partido espeso, irregular y difícil de digerir, pero con un desenlace que impulsa al equipo a una posición privilegiada en la competición. La condición de campeonas de invierno y el liderazgo en solitario refuerzan el proyecto y abren un horizonte optimista de cara a la Copa de la Reina.