Casademont Zaragoza firma su actuación más completa del curso ante un Gran Canaria desbordado
El Casademont Zaragoza logró una victoria de enorme valor competitivo ante el Dreamland Gran Canaria (95-84), en un encuentro que confirmó la madurez del equipo en el momento más delicado de la temporada. Con la zona interior en cuadro y únicamente Joel Soriano disponible como pívot puro, el conjunto de Porfi Fisac —en un ejercicio de resistencia y lectura táctica— firmó su partido más sólido del curso, imponiéndose desde la intensidad, el rebote y una continuidad ofensiva que no había mostrado hasta ahora.
El choque comenzó con dudas locales, condicionados por la falta de centímetros y la necesidad de reajustar roles. Devin Robinson, obligado a ejercer de interior durante muchos minutos, tardó en encontrar su sitio, mientras Gran Canaria castigaba con Kuath y Wong en los primeros compases. Sin embargo, la entrada de Soriano cambió por completo el paisaje: el dominicano impuso su físico, corrigió líneas defensivas y permitió al equipo correr y anotar con mayor fluidez. El primer cuarto, pese a la irregularidad exterior, dejó claro que el Casademont estaba dispuesto a competir cada posesión.
El segundo periodo confirmó la tendencia ascendente. Los triples de Spissu y Stephens abrieron la primera brecha significativa, aunque la reacción de Braian Angola devolvió el equilibrio. El intercambio de golpes llevó el partido al descanso con máxima igualdad, pero también con la sensación de que Zaragoza había encontrado un plan reconocible: defensa agresiva, dominio del rebote y circulación paciente.
Tras el intermedio llegó el tramo decisivo. El Casademont firmó un tercer cuarto de enorme autoridad, probablemente el mejor de toda su temporada. La dirección de Joaquín Rodríguez, el acierto de Miguel González y la energía de Robinson dispararon la ventaja hasta los doce puntos. El equipo jugó con una madurez impropia de su irregular trayectoria reciente, manteniendo el control emocional y castigando cada error visitante.
Gran Canaria intentó reaccionar en el último cuarto, reduciendo la diferencia hasta los seis puntos, pero un triple de Spissu y dos acciones interiores de Soriano frenaron la remontada. A partir de ahí, el Casademont gestionó con solvencia los minutos finales: Yusta aportó anotación exterior, Bell-Haynes aceleró el ritmo cuando fue necesario y la grada del Príncipe Felipe acompañó hasta el cierre.
El 95-84 final no solo supone la sexta victoria en Liga Endesa, sino un punto de inflexión emocional. El equipo mostró carácter, cohesión y una identidad que hasta ahora había aparecido de forma intermitente. En un contexto de bajas y urgencias, el Casademont respondió con un partido de trinchera, de compromiso y de baloncesto bien ejecutado. Una declaración de intenciones antes de visitar a Valencia Basket en un duelo que pondrá a prueba la solidez recién adquirida.