El Casademont Zaragoza se descompone en el tramo central y deja escapar un partido que había empezado dominando
El Casademont Zaragoza volvió a mostrar su doble rostro en Murcia: el de un equipo capaz de competir con brillantez y, al mismo tiempo, de diluirse durante minutos decisivos. La derrota por 90-84 ante el UCAM Murcia dejó una sensación amarga, no solo por el marcador, sino por la forma en que el conjunto aragonés desperdició un inicio prometedor y un final lleno de orgullo.
El encuentro comenzó con un Casademont reconocible, firme en defensa y fluido en ataque. La aportación de Devin Robinson, la dirección de Trae Bell-Haynes y la solidez interior de Koumadje permitieron a los de Jesús Ramírez imponer el ritmo y cerrar el primer cuarto con un esperanzador 18-24. El equipo encontraba equilibrio, generaba ventajas y respondía con madurez a cada intento local de cambiar la dinámica.
Sin embargo, el partido dio un vuelco abrupto en el segundo cuarto. El Casademont encadenó cinco minutos sin anotar, sufrió un parcial de 16-0 y perdió por completo el control del juego. Las pérdidas, la falta de claridad ofensiva y la desconexión defensiva permitieron al UCAM Murcia sumar con facilidad hasta 27 puntos en ese periodo. El descanso llegó con un 45-34 que reflejaba un desplome inesperado.
El tercer cuarto no trajo alivio. El equipo aragonés continuó mostrando un juego anárquico, sin ideas y con una toma de decisiones errática. Encajó 32 puntos en diez minutos, llegó a estar 20 abajo y evidenció tensiones internas, con discusiones en el banquillo entre varios jugadores. El 72-52 parecía sentenciar el duelo.
Pero el Casademont Zaragoza, lejos de rendirse, firmó un último cuarto de enorme carácter. La energía de Traoré, el liderazgo de Bell-Haynes y la aparición de Spissu y Yusta impulsaron un parcial de 4-20 que devolvió la emoción al partido. El equipo mostró rasmia, fe y una competitividad que había desaparecido durante el tramo central. Incluso obligó a Sito Alonso a parar el encuentro ante el empuje visitante.
Aun así, la reacción llegó tarde. La renta acumulada por el UCAM Murcia fue demasiado grande y, pese al esfuerzo final, el Casademont terminó cayendo por 90-84. La posible lesión de Bell-Haynes, que pidió el cambio tras anotar un triple, añadió preocupación a la derrota.
Con este resultado, el conjunto aragonés suma 6 victorias y 10 derrotas, mantiene su posición en la zona media y centra ahora su atención en el decisivo duelo europeo ante Peristeri.