El Casademont Zaragoza se descompone tras el descanso y cierra 2025 con una derrota que reabre todas las dudas

20251228 Casademont vs Maxi Manresa

El Casademont Zaragoza cerró el año con una derrota especialmente dolorosa ante el Baxi Manresa (83-95), un encuentro que volvió a exponer las grietas estructurales del equipo y que lo aleja de sus aspiraciones de alcanzar la Copa del Rey. El choque, disputado ante más de 8.000 aficionados en el Príncipe Felipe, dejó una sensación inequívoca: el conjunto aragonés continúa sin encontrar un rumbo claro y se muestra vulnerable en los momentos decisivos.

La primera parte ya anticipó un escenario complejo. El Casademont salió con intensidad, pero sin acierto, incapaz de transformar su energía en ventajas reales. El equipo sobrevivió gracias a acciones aisladas de Robinson, Dubljevic o Yusta, mientras los catalanes, sin necesidad de grandes alardes, castigaban cada desajuste defensivo local. El 28-34 al descanso reflejaba más la falta de inspiración visitante que los méritos propios de los zaragozanos.

El tercer cuarto mostró las dos caras de un Casademont imprevisible. Primero, un parcial de 9-0 que devolvió la esperanza y colocó el 44-41. Después, un desplome inmediato: once puntos encajados en apenas tres minutos, desorden en ambos lados de la pista y una lesión de DJ Stephens que frenó cualquier intento de continuidad. El Manresa aprovechó cada transición, cada duda y cada segundo de desconexión para ampliar su ventaja con una facilidad preocupante.

El último cuarto confirmó la caída. El Casademont entró en una dinámica de ataques precipitados, defensas blandas y falta de liderazgo. El rival, más firme y constante, encontró en Steinbergs y Oriola los puntos que terminaron de romper el partido. La diferencia se disparó hasta los 12–16 puntos y el tramo final se convirtió en un monólogo catalán, con los locales sin capacidad de reacción y asumiendo una derrota que reabre todas las dudas sobre su evolución competitiva.

Más allá del marcador, el dato más alarmante fueron los 61 puntos encajados en la segunda parte, un síntoma evidente de desconexión defensiva y falta de estructura. El equipo vuelve a mirar hacia abajo en la clasificación y deberá recomponer su identidad si quiere evitar verse atrapado de nuevo en la lucha por la permanencia.

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