Bakis rescata al Zaragoza en El Plantío y reactiva el pulso competitivo del equipo
El Real Zaragoza logró un empate de enorme valor competitivo en su visita a El Plantío, donde el equipo aragonés sostuvo un partido de desgaste, alternancias y frustraciones hasta que Sinan Bakis irrumpió en el descuento con un golpeo violento que selló el 1-1 y modificó por completo la lectura del encuentro.
El conjunto de Rubén Sellés inició el duelo con intención de gobernar el ritmo. Durante los primeros minutos, el Zaragoza acumuló posesiones largas, instaló su juego en campo rival y encadenó varios saques de esquina, aunque sin transformar ese dominio en remates claros. El Burgos CF, más paciente y pragmático, aguardó su oportunidad para golpear en cuanto el partido se desordenara.
La primera mitad avanzó entre aproximaciones sin finalización hasta que el Burgos encontró el camino. Tras dos ocasiones claras del Zaragoza —incluido un disparo de Valery Fernández al larguero—, un pase atrás de Florian Miguel habilitó a David González, que definió con la izquierda para firmar el 1-0. El tanto castigó la falta de acierto visitante y confirmó la eficacia local en un duelo que, hasta entonces, había sido más táctico que emocional.
El segundo tiempo abrió un escenario distinto. Ambos equipos perdieron el respeto inicial y el choque se convirtió en un intercambio de golpes. El Zaragoza acumuló llegadas, pero volvió a estrellarse contra los postes: tres balones al palo en total, incluido uno de Soberón en una acción que parecía destinada al gol. El Burgos respondió con transiciones peligrosas, obligando a Cantero a intervenir en momentos clave.
Sellés agitó el banquillo en busca de soluciones y el equipo aragonés intensificó su asedio final. La insistencia encontró premio en el minuto 92, cuando Bakis, hasta entonces discreto, conectó un disparo inapelable que sorprendió a la defensa burgalesa y devolvió al Zaragoza un punto que, por ocasiones, parecía merecido. El tanto no solo equilibró el marcador: también reactivó la confianza de un jugador que necesitaba un gesto así y reforzó la sensación de que el equipo puede competir en escenarios adversos.
El empate deja al Zaragoza con la sensación de haber salvado algo más que un resultado. En un partido marcado por la falta de acierto y la dureza del rival, el equipo encontró una respuesta emocional y futbolística que puede tener continuidad en las próximas jornadas.