Un aviso para Europa desde Zaragoza
Casademont firma un triunfo convincente ante Gernika antes del asalto a Praga
El Casademont Zaragoza envió un mensaje nítido a pocos días de su decisivo Play-In de Euroliga ante el USK Praga, vigente campeón. La victoria por 85-63 frente a Gernika no solo reforzó la moral del equipo, sino que confirmó la recuperación de dos pilares que habían flaqueado en semanas anteriores: el acierto exterior y la solidez defensiva.
El conjunto de Carlos Cantero afrontaba este último compromiso liguero con una hoja de ruta clara: ajustar detalles, recuperar sensaciones y llegar a la cita continental con el pulso firme. Y lo consiguió. Desde el inicio, el equipo mostró una versión madura y reconocible, gobernando el encuentro con autoridad y sin ceder el control en ningún tramo relevante del partido.
El primer cuarto dejó ver la primera prueba superada. Tras un arranque dubitativo desde el perímetro, dos triples de Stephanie Mawuli desbloquearon el ataque y devolvieron la confianza al grupo. A partir de ahí, el Casademont encontró fluidez, ritmo y una circulación de balón que permitió a jugadoras como Carla Leite, Aminata Gueye y Ornella Bankolé imponer su energía.
El segundo cuarto fue una exhibición ofensiva. El perímetro, hasta entonces irregular, se convirtió en un arma determinante. Mariona Ortiz, Hempe, Mawuli y la propia Bankolé encadenaron acciones que dispararon el marcador hasta un contundente 39-17, un parcial que reflejó la superioridad local y la recuperación del triple como herramienta estratégica.
Tras el descanso, el equipo vivió su único tramo de desconexión. Gernika aprovechó un bajón defensivo para acercarse en el marcador, pero el Casademont supo contener la reacción visitante y evitar que el partido se complicara. El último cuarto devolvió la mejor versión rojilla: Voráčková, Fingall y Laia Flores consolidaron la ventaja, mientras que Nerea Hermosa y Helena Oma firmaron un cierre brillante, especialmente la valenciana con dos triples que encendieron al Príncipe Felipe.
El 85-63 final dejó más que una victoria. Dejó una sensación de equipo preparado, con identidad recuperada y con la convicción necesaria para afrontar el reto más exigente del curso. En Praga ya pueden tomar nota.