Zaragoza se consolida como referente industrial en movilidad eléctrica gracias a la inversión de Juneyao Group
La ciudad de Zaragoza ha dado un paso decisivo en su posicionamiento como plataforma estratégica de la movilidad eléctrica comercial en el sur de Europa. La confirmación de la inversión inicial de 10 millones de euros por parte de Juneyao Group, a través de su filial Dongfang Automobile, supone la puesta en marcha de la primera sede europea de la división de venta y distribución de vehículos comerciales eléctricos del conglomerado chino.
La visita institucional del director general de Dongfang Automobile, Pei Wei, recibida por la alcaldesa Natalia Chueca, refuerza un proceso iniciado en febrero con la misión municipal a Shanghái y consolidado con posteriores encuentros técnicos. El proyecto contempla servicios de posventa, suministro de repuestos, promoción de marcas, alquiler de vehículos y apoyo financiero, con vocación de crecimiento hacia otros países del sur de Europa.
La estrategia incluye una segunda fase de expansión que prevé el ensamblaje final de vehículos en Zaragoza, lo que generaría un impacto directo en la industria local y en la cadena de suministro, especialmente en sectores como baterías, neumáticos y componentes industriales.
El grupo ha confirmado además la colaboración con Grupo Carreras y Grupo Zeumat como socios locales, fortaleciendo la integración del proyecto en el tejido empresarial aragonés. Factores como la seguridad jurídica, la capacidad logística, la disponibilidad de talento y el ecosistema industrial han sido determinantes para la elección de Zaragoza como sede.
Fundado en 1991, Juneyao Group cuenta con una facturación anual aproximada de 9.000 millones de euros, más de 20.000 empleados y presencia en sectores como aviación comercial, servicios financieros, manufactura, tecnología y educación. La llegada de Dongfang Automobile no es una operación aislada, sino el resultado de una estrategia clara de internacionalización y de apuesta por la sostenibilidad y la innovación.
Con este movimiento, Zaragoza refuerza su papel como ciudad industrial competitiva y abierta a la inversión internacional, consolidando un modelo de crecimiento económico sólido, diversificado y con proyección internacional.