El pinsapo andaluz busca futuro en tierras aragonesas

4.000 pinsapo andaluz busca futuro en tierras aragonesas

Plantación de 2.500 pinsapos en Orcajo para reforzar la conservación, ampliar la diversidad genética y estudiar la adaptación de esta especie única al clima de Aragón.

La plantación de 2.500 pinsapos andaluces en el pinsapar de Orcajo marca un nuevo capítulo en la estrategia conjunta de Aragón y Andalucía para asegurar el futuro de una de las coníferas más singulares de la península. La actuación, que forma parte del proyecto europeo COOPTREE, persigue reforzar la conservación de la especie y ampliar su diversidad genética, un aspecto crítico ante el avance del cambio climático.

El Gobierno de Aragón prevé introducir un total de 4.000 ejemplares procedentes de tres enclaves andaluces: Sierra de las Nieves, Sierra Bermeja y Sierra de Grazalema. Todos ellos cuentan con fuentes semilleras certificadas y han sido cultivados durante tres años para garantizar una mayor tasa de supervivencia. La selección de procedencias no es casual: cada una aporta características genéticas y ecológicas que permitirán evaluar su comportamiento en un entorno más continental y seco.

Los pinsapos de Sierra Bermeja, adaptados a suelos de peridotitas con condiciones químicas extremas, ofrecen un material especialmente resistente. Por su parte, los procedentes de Sierra de las Nieves y Grazalema, desarrollados sobre suelos calizos y dolomíticos, permitirán comparar respuestas fisiológicas y de crecimiento en un territorio distinto al de su origen.

El pinsapar de Orcajo, plantado en 1913, se ha convertido en un laboratorio natural de enorme valor científico. Su capacidad de adaptación, su vigorosa regeneración natural y su crecimiento sostenido lo han consolidado como un reservorio genético excepcional. En 2018 fue declarado Arboleda Singular, un reconocimiento que subraya su importancia ecológica y patrimonial.

La iniciativa no solo busca reforzar la población existente, sino también generar conocimiento aplicable a la gestión forestal en un contexto de calentamiento global. El intercambio de material vegetal entre regiones permitirá analizar cómo responde el pinsapo a escenarios climáticos más extremos y qué estrategias pueden garantizar su persistencia a largo plazo.

El proyecto COOPTREE, financiado por el programa Interreg Sudoe con fondos FEDER, reúne a instituciones de España, Francia y Portugal para impulsar soluciones basadas en la naturaleza, mejorar la resiliencia de los bosques y promover servicios ecosistémicos esenciales como la biodiversidad, la protección del suelo y la captura de carbono.