Ibercaja impulsa la medición del glaciar de Monte Perdido

Ibercaja impulsa la medición del glaciar de Monte Perdido

Fundación Ibercaja refuerza la investigación del glaciar de Monte Perdido mediante tecnología de dron y colaboración científica para evaluar el impacto del cambio climático en el Pirineo.

El glaciar de Monte Perdido, uno de los últimos supervivientes del Pirineo, se ha convertido en un indicador clave del impacto del cambio climático en la alta montaña. Su acelerado retroceso y la vulnerabilidad de su masa helada son hoy objeto de estudio prioritario para el Grupo Cryopyr del Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), cuya labor ha recibido un impulso esencial gracias a la colaboración de Fundación Ibercaja.

Situado en la cara norte del macizo, entre los 2.700 y 3.200 metros de altitud, este glaciar constituye un laboratorio natural excepcional para medir la evolución del hielo en regiones de montaña del sur de Europa. Su valor científico y simbólico ha aumentado conforme las evidencias de su degradación se han vuelto más contundentes.

Tecnología de vanguardia para una monitorización clave

Fundación Ibercaja ha contribuido de forma decisiva mediante la adquisición de un dron de última generación, equipado con cámara de alta resolución y capacidad de captura de datos térmicos. Esta herramienta permite al equipo de Cryopyr —en colaboración con expertos como Alfredo Serreta, de la Escuela Politécnica Superior de Huesca (Universidad de Zaragoza)— realizar una medición precisa y ágil del estado actual del glaciar.

Gracias a esta tecnología, los investigadores generan modelos digitales de elevación que comparan año a año la superficie y la forma del hielo. Lo que antes requería jornadas completas sobre el terreno, ahora puede ejecutarse en menos de una hora, permitiendo recopilar información con una eficiencia inédita.

Estos análisis continuados han convertido al glaciar de Monte Perdido en uno de los mejor documentados del Pirineo, integrándose sus datos en informes nacionales e internacionales sobre glaciares y calentamiento global.

Un símbolo en retroceso

Los registros de las últimas décadas muestran un panorama inequívoco: el glaciar ha perdido aproximadamente dos tercios de su volumen de hielo en poco más de un siglo, y su lengua se ha retraído decenas de metros ladera arriba. Los veranos extremadamente cálidos y la escasez de nieve acumulada han provocado pérdidas de espesor que alcanzan los 3–4 metros en solo una temporada.

En Monte Perdido, los investigadores han documentado la fragmentación de la masa helada, la aparición de islas desconectadas y la proliferación de áreas de hielo fósil muy degradado. Todo ello refuerza la idea de que los glaciares pirenaicos se encuentran ya en su fase final.

Compromiso con la conservación y la divulgación

Con su apoyo, Fundación Ibercaja reafirma su compromiso con la educación ambiental, la investigación y la preservación del patrimonio natural. La monitorización detallada de Monte Perdido permite no solo reconstruir su historia reciente, sino también generar conciencia sobre la urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y proteger los recursos naturales más sensibles del territorio.