Huesca vive un Viernes Santo de solemnidad absoluta

Viernes Santo Huesca | Foto: Archicofradía de la Santísima Vera Cruz

El Encuentro y la Procesión del Santo Entierro reúnen a miles de fieles en el día más simbólico de la Semana Santa de Huesca 2026, marcada por tradición, silencio y participación cofrade.

La ciudad de Huesca volvió a demostrar en 2026 por qué su Semana Santa está considerada una de las celebraciones más arraigadas y singulares de Aragón. El Viernes Santo, jornada central del calendario litúrgico, se desarrolló con una intensidad que combinó tradición, recogimiento y una participación multitudinaria en los dos actos que definen este día: el Encuentro y la Procesión del Santo Entierro.

La madrugada comenzó con el solemne Encuentro entre la procesión del Cristo del Perdón y la de La Dolorosa, un acto que cada año congrega a cientos de personas en la plaza de San Pedro. La primera partió a las 00:15 horas desde la iglesia de Santo Domingo y San Martín, mientras que la segunda inició su recorrido media hora más tarde desde la plaza de la Catedral. Ambas imágenes confluyeron en un momento de fuerte carga simbólica, marcado por el silencio, la luz de los hachones y el sonido grave de los tambores.

Ya por la tarde, a las 19:00 horas, la ciudad se volcó en la Procesión del Santo Entierro, el acto más multitudinario y representativo del Viernes Santo oscense. Más de un millar de cofrades participaron en un cortejo que recorre el casco histórico y que está documentado desde 1865, consolidándose como una de las manifestaciones más antiguas y reconocibles de la Semana Santa local. Todas las cofradías de la ciudad desfilaron con sus pasos, estandartes y secciones de instrumentos, componiendo una estampa que combina solemnidad, tradición y un profundo sentido devocional.

El ambiente en las calles reflejó la identidad propia de la Semana Santa de Huesca: sobriedad, respeto y una participación ciudadana que año tras año refuerza el valor cultural y patrimonial de esta celebración, declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón. El Viernes Santo volvió a erigirse así como el eje espiritual y emocional de una semana que forma parte esencial del calendario religioso y social de la capital oscense.