Europa encara el gran atasco en la entrega de trenes

Europa encara el gran atasco en la entrega de trenes

La UE analiza cómo acelerar la fabricación, certificación y entrega de trenes ante retrasos de hasta tres años que frenan la competitividad ferroviaria.

La industria ferroviaria europea afronta un desafío estructural que amenaza su competitividad: los retrasos generalizados en la fabricación y entrega de trenes, un problema que se ha convertido en una constante en los últimos años. En la reunión de ministros de Transportes de la Unión Europea celebrada en Luxemburgo, España volvió a situar este asunto en el centro del debate, reclamando una estrategia común que permita revertir una situación que afecta a operadores, fabricantes y a la propia planificación de movilidad en el continente.

Según los datos expuestos por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, ningún tren contratado a los principales fabricantes europeos se ha entregado en plazo en los últimos ejercicios. La media de retraso alcanza los 2,5 años en Europa y llega hasta los 3 años en España, lo que implica que un tren nuevo puede tardar ocho años en entrar en servicio desde su adquisición. Un desfase que impacta directamente en la fiabilidad del servicio, incrementa los costes operativos por el mantenimiento de flotas envejecidas y frena los planes de crecimiento de las compañías ferroviarias.

Las causas son múltiples y acumulativas. Entre ellas destacan la alta demanda de material rodante, la complejidad de los procesos de certificación, la falta de estandarización industrial y la ausencia de un circuito europeo de pruebas que agilice la homologación. Este conjunto de factores, según se expuso en la sesión, exige respuestas coordinadas y de alcance comunitario.

España ha solicitado a la Comisión Europea la creación de espacios de diálogo de alto nivel que integren a Estados miembros, fabricantes, operadores y a la Agencia Europea del Ferrocarril. El objetivo es generar propuestas concretas que permitan acelerar la producción, armonizar los procedimientos y reforzar la cadena de suministro.

El debate se enmarca en un contexto más amplio en el que la UE también analiza la descarbonización del transporte, la estrategia industrial marítima, la situación en Oriente Próximo y la evolución de normativas clave como los derechos de los pasajeros aéreos o la movilidad militar. Sin embargo, el retraso en la entrega de trenes se ha consolidado como uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo del transporte sostenible en Europa.

España ya había advertido de esta problemática en encuentros previos, tanto en Chipre como en Bruselas, insistiendo en la necesidad de una actuación conjunta de los 27. La falta de respuesta coordinada, alertan fuentes del sector, podría comprometer los objetivos de modernización ferroviaria y la transición hacia un modelo de movilidad más eficiente y menos contaminante.