El consumo habitual de alcohol juvenil cae un 60%

El consumo habitual de alcohol juvenil cae un 60%
Un nuevo informe de Sanidad revela una caída histórica del consumo habitual de alcohol entre jóvenes y alerta del aumento del consumo intensivo y las desigualdades sociales y de género en los patrones de ingesta.

El último informe monográfico del Ministerio de Sanidad sobre el consumo de alcohol en España, elaborado a partir de los datos de la Encuesta de Salud de España (ESdE2023), confirma un cambio profundo en los hábitos de ingesta de bebidas alcohólicas en las dos últimas décadas . La tendencia más destacada es la drástica reducción del consumo habitual entre la población joven, que ha caído cerca de un 60% desde 2006, pasando del 43,8% al 17,9% en el grupo de 15 a 24 años.

El análisis muestra que el consumo semanal de alcohol en la población general también continúa descendiendo: en 2023, el 31,1% de los españoles bebía al menos una vez por semana, frente al 48,4% registrado en 2006 . Paralelamente, un 33,2% declara no haber consumido alcohol en el último año, situando a España entre los países de la UE con mayor proporción de personas abstemias.

Un patrón más concentrado en fines de semana

Pese a esta evolución positiva, el informe identifica una paradoja: España ocupa la segunda posición europea en consumo diario de alcohol, solo por detrás de Portugal . Además, entre quienes mantienen un consumo habitual, la ingesta se concentra cada vez más en los fines de semana, llegando a triplicar la registrada en días laborables.

El fenómeno del binge drinking o consumo intensivo también se ha intensificado. En 2023, el 16,7% de la población declaró haber protagonizado algún episodio de este tipo en los últimos doce meses, con un incremento notable entre personas de 25 a 64 años y en determinados grupos de mujeres jóvenes.

Desigualdades sociales y de género

El informe subraya diferencias significativas según sexo, edad, nivel educativo, situación laboral y clase social. Entre los hombres, los mayores niveles de consumo se concentran en personas con menor formación, desempleadas o jubiladas . En las mujeres, por el contrario, algunos indicadores de consumo de riesgo son más frecuentes entre quienes tienen estudios superiores, están ocupadas y pertenecen a clases sociales más favorecidas.

Estas diferencias refuerzan la necesidad de integrar la perspectiva de género y los determinantes sociales de la salud en las políticas públicas de prevención, según destaca el propio Ministerio.

Preferencias y retos de salud pública

La cerveza continúa siendo la bebida más consumida en la mayoría de grupos de edad, mientras que el vino mantiene mayor presencia entre las personas de 65 años o más, reflejando diferencias generacionales.

Sanidad insiste en la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, especialmente entre jóvenes y colectivos vulnerables, y de promover entornos más saludables basados en la evidencia científica y la equidad.