CHA exige un plan urgente para salvar el patrimonio despoblado
CHA defenderá en las Cortes un programa específico para proteger el patrimonio arquitectónico de los núcleos despoblados de Aragón, con el objetivo de frenar su deterioro y aprovechar fondos europeos para su conservación.
La Chunta Aragonesista (CHA) llevará mañana a la Comisión Institucional y de Desarrollo Estatutario de las Cortes una proposición no de ley destinada a impulsar un programa específico de protección del patrimonio arquitectónico situado en núcleos despoblados o en riesgo de desaparición. La iniciativa, defendida por Mary Carmen Bozal, busca situar esta problemática en la agenda política y activar mecanismos de conservación antes de que la pérdida demográfica arrastre también a un legado cultural irremplazable.
Bozal advierte en el documento que «no podemos permitir que el abandono demográfico condene también a la desaparición de un patrimonio que forma parte de la identidad colectiva de Aragón». La portavoz subraya que el territorio aragonés alberga un patrimonio histórico, arquitectónico y cultural extraordinario, pero en demasiados casos sometido a abandono por la despoblación y la falta de recursos para su mantenimiento.
La propuesta insta al Gobierno de Aragón a coordinarse con administraciones locales y estatales para activar un programa de conservación, restauración y puesta en valor de estos bienes, aprovechando además los fondos europeos destinados al patrimonio cultural rural. La iniciativa toma como referencia la Iglesia de la Virgen de la Huerta de Villanueva de Jalón, en Chodes, cuya torre alminar fue declarada Bien Catalogado en 2002 pese a que la localidad carece hoy de población censada.
CHA recuerda que este caso no es aislado. En Aragón existen numerosos enclaves patrimoniales en situación crítica: el Pueblo Viejo de Rodén, el monasterio de Santa María de Cambrón, el castillo de Rueda de Jalón, el monasterio de Torre Ginés en Calanda, el Mas del Labrador en Valjunquera o la antigua Central Térmica de Aliaga, entre otros. Todos ellos comparten un denominador común: su valor histórico contrasta con la fragilidad de su conservación.
Para la formación aragonesista, la protección del patrimonio cultural rural es una herramienta estratégica para reforzar la identidad territorial, preservar la memoria colectiva y generar oportunidades de desarrollo económico y social vinculadas al turismo sostenible, la actividad cultural y la dinamización del medio rural. Bozal lo resume así: «Cuando protegemos el patrimonio no solo conservamos edificios o monumentos; preservamos la historia de nuestras comunidades y generamos oportunidades para el futuro».
La iniciativa subraya que las políticas europeas de cohesión y desarrollo rural ofrecen una oportunidad para financiar proyectos de restauración, investigación y valorización del patrimonio. Por ello, CHA plantea aprovechar los programas vinculados a la conservación cultural, la innovación y la cohesión territorial.
Bozal concluye con un mensaje de urgencia: «La lucha contra la despoblación también pasa por cuidar aquello que nos identifica como pueblo. Aragón no puede permitirse perder un patrimonio irreemplazable». La votación de la PNL determinará si las Cortes respaldan este enfoque como una prioridad estratégica para el territorio.