Aragón redefine el mapa del urogallo con nuevos censos

Aragón redefine el mapa del urogallo con nuevos censos

Aragón actualiza la población de urogallo pirenaico y amplía las actuaciones de conservación en más de 400 hectáreas de hábitat crítico.

La última actualización del censo genético del urogallo pirenaico en Aragón ha permitido obtener una fotografía más precisa de la situación de esta especie catalogada como en peligro de extinción. Los trabajos realizados en 2021 estiman una media de 321 ejemplares, una cifra sensiblemente superior a la que arrojaban los métodos tradicionales basados en el conteo por canto. El análisis identificó 168 individuos distintos, con un intervalo de confianza que sitúa la población real entre 259 y 497 ejemplares.

Pese a este avance metodológico, la tendencia continúa siendo regresiva. El urogallo ha perdido superficie de distribución y se ha constatado el abandono de cerca del 40% de los cantaderos históricos, un indicador clave del deterioro del hábitat y de la presión que soporta la especie.

Para revertir esta dinámica, el Gobierno de Aragón ha intensificado las actuaciones de mejora forestal y gestión del territorio. Desde 2021 se han intervenido más de 400 hectáreas, combinando tratamientos selvícolas, desbroces selectivos, apertura de claros, incremento de madera muerta y plantación de especies nutricias. Estas medidas buscan recuperar la estructura forestal que el urogallo selecciona de forma preferente: masas de alta montaña, con diversidad estructural y una espesura intermedia que facilite su comportamiento reproductivo y alimentario.

El programa, dotado con una inversión de dos millones de euros hasta 2026, se completa con líneas de trabajo complementarias: seguimiento genético continuado, análisis del hábitat mediante teledetección, control de depredadores y regulación de accesos en zonas sensibles, especialmente en los cantaderos activos.

La combinación de ciencia, gestión forestal y planificación territorial sitúa a Aragón en una fase decisiva para la conservación del urogallo. El reto ahora es consolidar la recuperación del hábitat y frenar la pérdida de territorios reproductores, un objetivo que exige continuidad, precisión técnica y coordinación institucional.