Riazor castiga a un Zaragoza valiente
El Real Zaragoza firmó en Riazor una de sus actuaciones más sólidas de las últimas semanas, pero volvió a marcharse sin recompensa. El conjunto dirigido por David Navarro cayó por 2-1 ante un Deportivo de La Coruña que supo golpear en los momentos decisivos, pese a que el cuadro aragonés mostró personalidad, rigor táctico y fases de dominio que invitaron a pensar en un resultado distinto.
El encuentro comenzó con un Zaragoza reconocible, bien plantado y con una propuesta valiente. La apuesta inicial —Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Tasende; Mawuli, Francho; Rober, Hugo Pinilla, Dani Gómez y Kodro— funcionó desde el primer minuto. La presión alta y la circulación rápida permitieron a los visitantes adelantarse pronto: Dani Gómez, en un momento de forma sobresaliente, culminó una acción colectiva tras una asistencia precisa de Hugo Pinilla, alimentando la esperanza de una tercera victoria consecutiva.
El Deportivo, sin embargo, reaccionó con determinación. Varias intervenciones de Andrada evitaron el empate hasta que Stoichkov firmó un potente disparo en el minuto 18. A partir de ahí, el conjunto gallego asumió el control territorial, aunque sin someter por completo a un Zaragoza que buscó transiciones rápidas y mantuvo el pulso competitivo.
La primera mitad se cerró con igualdad y con la sensación de que el partido podía romperse en cualquier dirección.
Segunda parte: dominio creciente y un desenlace cruel
Navarro introdujo a Cumić y Saidu tras el descanso, buscando frescura y profundidad. El Zaragoza respondió con varias llegadas de mérito: un disparo de Saidu, una contra conducida por Rober y, sobre todo, una ocasión clarísima de Dani Gómez, que obligó a Álvaro Fernández a realizar una parada decisiva.
El equipo aragonés creció con el paso de los minutos, empujando al Deportivo a ajustar su plan con la entrada de Yeremay. El duelo entró en un tramo final vibrante, con alternativas constantes y un Zaragoza que transmitía sensación de peligro real.
Sin embargo, en el minuto 86 llegó la acción que marcó el partido: Mulattieri anotó el 2-1 en una jugada polémica, susceptible de falta e incluso de fuera de juego. El VAR no intervino y el tanto subió al marcador. Aun así, el Zaragoza tuvo el empate en un remate de Insua en el añadido, pero el balón no encontró portería.
La amarilla a Radovanovic, que le impedirá jugar ante el Racing de Santander, añadió un matiz amargo a un final ya de por sí frustrante.
El Real Zaragoza compitió, generó ocasiones y mostró una versión madura, pero volvió a quedarse sin premio. La derrota, injusta por sensaciones y méritos, complica la lucha por la permanencia, aunque el rendimiento ofrecido en Riazor invita a pensar que el equipo está en el camino correcto.