La Nueva Romareda fija el mayor canon de su historia
La aprobación del contrato de arrendamiento del Ibercaja Romareda al Real Zaragoza supone un punto de inflexión en la relación entre el club y la infraestructura deportiva más emblemática de la ciudad. El acuerdo, validado por el Consejo de Administración de La Nueva Romareda, define un marco económico y operativo que regirá durante un periodo máximo de 75 años, condicionado por el derecho de superficie vigente.
El documento establece que el club gestionará el estadio como campo de fútbol y sus usos complementarios, entre ellos hospitality, oficinas, tienda oficial y museo, aunque algunos de estos espacios se entregarán en bruto y deberán ser acondicionados por la entidad. Quedan excluidos de la explotación los equipamientos de uso terciario, lo que delimita con precisión el alcance comercial del contrato.
La estructura económica del acuerdo combina una renta fija y una renta variable. En la fase inicial, el Real Zaragoza abonará 1,1 millones de euros anuales, cifra que aumentará en tramos quinquenales de 200.000 euros hasta alcanzar los 3 millones a partir del año 41, cantidad que permanecerá estable hasta el final del contrato. Esta renta se revisará anualmente conforme al IPC. Además, se aplicarán modulaciones según la categoría deportiva: un incremento del 50% si el club compite en Primera División y una reducción del 75% si lo hace en Primera RFEF.
La parte variable se calculará sobre el 5% de los ingresos brutos generados por actividades no vinculadas al uso principal del estadio, como conciertos, congresos, macroeventos o espectáculos culturales. La Nueva Romareda tendrá acceso a la documentación económica necesaria para verificar estos ingresos, reforzando así los mecanismos de control y transparencia.
El contrato incorpora también las obligaciones derivadas del acuerdo de naming rights con Ibercaja Banco, que el club asume plenamente. Este punto consolida la identidad comercial del recinto y garantiza la continuidad de los compromisos publicitarios ya establecidos.
Uno de los apartados más relevantes es el relativo al Mundial 2030, evento para el que Zaragoza será sede. Durante el periodo necesario para cumplir los requisitos de FIFA y RFEF, el Real Zaragoza deberá ceder el uso total o parcial del estadio, incluida la explotación hostelera y publicitaria. Aunque esta cesión no generará compensación económica, sí se descontarán del canon los días en los que el club no pueda utilizar el recinto. La sociedad asumirá además los gastos fijos de consumo durante ese periodo.
En materia de mantenimiento, La Nueva Romareda será responsable hasta el 31 de diciembre de 2030 de las tareas correctivas, preventivas y extraordinarias, así como de la gestión de garantías derivadas de la construcción del nuevo estadio. Esto incluye sistemas tecnológicos, seguridad, megafonía, videomarcadores, iluminación, climatización, ascensores y otros elementos esenciales para la operatividad del recinto. El césped queda fuera de este alcance salvo en los periodos necesarios para la preparación del Mundial. A partir de enero de 2031, el mantenimiento pasará a manos del Real Zaragoza, mientras la sociedad ejercerá labores de supervisión.
El acuerdo aprobado no solo actualiza el marco económico respecto a los pactos parasociales de 2023 y 2025, sino que también se alinea con los estudios de mercado que situaban el canon idóneo entre 1 y 3 millones de euros. La propuesta del Real Zaragoza, único operador que se presentó a la consulta preliminar, mejora incluso la cuota inicial prevista, lo que refuerza la viabilidad del modelo.
El nuevo contrato consolida un sistema de explotación profesionalizado, con obligaciones claras, mecanismos de control y una estructura económica que busca equilibrar la sostenibilidad del estadio con la capacidad operativa del club. Se trata de un acuerdo que marcará la gestión del fútbol en Zaragoza durante las próximas décadas.