Navarro apela al orgullo: "Zaragoza no va a morir nunca"

“Navarro apela al orgullo: ‘Zaragoza no va a morir nunca’”

El técnico del Real Zaragoza reclama unidad, recuperar el alma competitiva y afrontar ante el Granada una “oportunidad para cambiarlo todo”.

David Navarro compareció este miércoles con un mensaje tan directo como emocional. El entrenador del Real Zaragoza afronta el duelo ante el Granada como un punto de inflexión absoluto, una cita que, en sus palabras, “puede cambiarlo todo”. Tras el convulso final vivido en El Alcoraz, el técnico pidió dejar atrás el ruido, recuperar la esencia competitiva y aferrarse a una oportunidad que considera real y urgente.

Navarro rechazó la idea de que la jornada haya sido propicia por los resultados de terceros. “Las oportunidades las estamos dando nosotros”, afirmó, subrayando que el equipo ha dejado escapar puntos en encuentros donde mereció más. Su mensaje fue claro: “Lo que hagan los demás me da igual. Nosotros tenemos que hacer nuestros deberes”.

El caso Andrada y la fractura aragonesa

El entrenador dedicó buena parte de su intervención a contextualizar el episodio protagonizado por Esteban Andrada en Huesca. Defendió al guardameta como persona, reconoció la gravedad del error y lamentó que la rivalidad entre clubes aragoneses haya derivado en un clima que “mancha a todos”. Navarro recordó la historia compartida entre ambos equipos y pidió una reflexión colectiva: “No puede pasar eso en un partido entre dos equipos aragoneses. Hay un mar de fondo que viene de lejos”.

Sobre la sanción, evitó confrontar, pero sí señaló que otros comportamientos también fueron graves y deberán ser evaluados. Reclamó justicia equilibrada y advirtió del peligro de que el arbitraje se vea condicionado por baremos o presiones externas.

Granada, el foco absoluto

El técnico insistió en que todo lo demás debe quedar atrás. “Granada, Granada, Granada”, repitió. Considera al rival un equipo vertical, intenso y con capacidad para castigar cualquier duda. Sin embargo, cree que el Zaragoza tiene argumentos para imponerse si recupera su identidad: “Tenemos que volver a nuestra esencia, recuperar ese alma”.

Navarro explicó que el equipo ha entrenado por fin con normalidad tras semanas condicionadas por problemas físicos y que el rombo utilizado en Huesca es una estructura válida si se ejecuta con mayor profundidad y agresividad ofensiva.

El miedo, la rabia y la última bala

Uno de los tramos más profundos de la comparecencia llegó cuando habló del estado emocional del vestuario. Aseguró que la rabia generada en Huesca puede haber desbloqueado al grupo y reflexionó sobre el miedo como una anticipación del futuro que paraliza. “El miedo no está hoy. El presente es la oportunidad”, afirmó.

Navarro elevó el discurso a un plano casi identitario: “Somos el Real Zaragoza. Zaragoza no va a morir nunca. El viernes hay que morir por el escudo”. Reclamó a la afición un último impulso y pidió afrontar el partido sin dudas: “Hay que saltar. Si vamos con dudas, caeremos. Si vamos convencidos, llegaremos al otro lado”.

Un técnico al límite, pero firme

Preguntado por su estado personal, reconoció el desgaste, pero reafirmó su compromiso: “Arriba y hacia adelante. Con toda la energía del mundo. Ya me reventaré cuando acabe la liga”. Cerró con una referencia a Spiderman para subrayar la responsabilidad de defender el escudo: “Con nobleza y con valor. Pero valor con B”.

El viernes, ante el Granada, el Zaragoza se juega más que tres puntos. Se juega su identidad, su orgullo y la posibilidad de reactivar una temporada que agoniza. Navarro lo tiene claro: “Puede ser el primer día de algo”.