Ibercaja Romareda queda fuera de la final de Copa

Simulación del nuevo estadio de la capital aragonesa, Ibercaja Romareda. | Ayuntamiento de Zaragoza

La RFEF descarta el nuevo estadio zaragozano al exigir un aforo superior a 50.000 espectadores, requisito que el proyecto del Ibercaja Romareda no alcanzará según confirmó Rafa Louzán.

La exclusión del futuro Ibercaja Romareda del proceso para elegir la sede de la final de la Copa del Rey supone un revés significativo para Zaragoza y para la proyección institucional del nuevo estadio. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafa Louzán, detalló en una entrevista en El Larguero cómo se articulará el concurso que se abrirá cuando expire el acuerdo con La Cartuja en 2028, y dejó claro que solo podrán concurrir los estadios que superen las 50.000 butacas.

El nuevo campo zaragozano, cuya maqueta fue presentada como una infraestructura moderna y adaptada a los estándares actuales del fútbol profesional, no alcanzará ese umbral de capacidad. Este límite, fijado por la RFEF como criterio imprescindible para optar a la organización de la final, deja automáticamente fuera a la instalación aragonesa, pese al impulso político y social que ha acompañado su desarrollo.

La decisión llega en un momento clave para el proyecto, que aspira a convertirse en un motor de renovación urbana y deportiva en la capital aragonesa. Sin embargo, la exigencia federativa sitúa al Ibercaja Romareda en desventaja respecto a otros estadios españoles que sí cumplen con el aforo requerido y que, por tanto, podrán competir por uno de los eventos más mediáticos del calendario futbolístico nacional.

El anuncio de Louzán no solo condiciona las aspiraciones del estadio, sino que también reabre el debate sobre el modelo de grandes infraestructuras deportivas en España y los criterios que deben primar en su diseño. Para Zaragoza, la exclusión supone renunciar a un escaparate de enorme impacto económico, turístico y simbólico, especialmente en un contexto en el que la ciudad busca reforzar su presencia en el panorama deportivo nacional.

A pesar de ello, el proyecto del Ibercaja Romareda continúa siendo una apuesta estratégica para el futuro del Real Zaragoza y para la modernización de la ciudad. Su diseño, su ubicación y su papel como equipamiento urbano seguirán siendo elementos centrales en el desarrollo de la capital aragonesa, aunque sin la posibilidad —al menos por ahora— de aspirar a la final de la Copa del Rey.