Huesca, sin reacción: el segundo tercio confirma la crisis

Huesca, sin reacción: el segundo tercio confirma la crisis | Foto SD HUESCA

La SD Huesca repite los mismos puntos que en el primer tramo de liga y se mantiene en puestos de descenso, sin que la llegada de Jon Pérez Bolo haya generado la esperada mejoría.

La SD Huesca atraviesa un momento crítico que se agrava con el cierre del segundo tercio liguero. Los azulgranas han calcado sus registros del inicio de temporada, sumando 15 puntos en las primeras 14 jornadas y otros 15 en las 14 siguientes, una repetición que evidencia la ausencia de evolución competitiva bajo el mando de Jon Pérez Bolo. La clasificación lo refleja con crudeza: el equipo es 19º con 30 puntos, marcando la zona de descenso y obligado a una reacción inmediata.

La proyección actual sitúa al conjunto oscense en 45 puntos al final del curso, una cifra insuficiente para alcanzar los 50 puntos que tradicionalmente garantizan la permanencia en LaLiga Hypermotion. La situación es incluso más alarmante que en la jornada 13, cuando fue destituido Sergi Guilló tras sumar 14 puntos. Pese a ello, el club mantiene su confianza en Bolo, cuya continuidad está garantizada salvo un desplome aún mayor.

En una clasificación ficticia del segundo tercio, el Huesca sería 18º, solo un punto por encima del descenso. Ha sido el quinto peor equipo del periodo, empatado con Real Zaragoza, Andorra y Leganés, aunque estos dos últimos tienen un partido pendiente. Solo Cádiz, Mirandés, Valladolid y Cultural Leonesa han sumado menos puntos en este tramo, y tres de ellos han cambiado de entrenador recientemente, reflejo de la tensión que domina la zona baja.

En el análisis del rendimiento, el Huesca muestra una ligera mejora en las áreas, pero insuficiente para alterar su destino. En el primer tercio anotó 12 goles y encajó 19, mientras que en el segundo marcó 14 y recibió 18, reduciendo su déficit de goles de -7 a -4. Sin embargo, ni las sensaciones ni la eficacia global han cambiado, pese a un mercado invernal en el que se modificó casi un tercio de la plantilla.

El diagnóstico es claro: el equipo necesita 20 puntos en 14 jornadas para salvar la categoría, un ritmo que no ha mostrado en ningún momento de la temporada. La permanencia sigue siendo posible, pero exige una transformación inmediata en resultados, juego y mentalidad. El margen de error se ha agotado.