Gran victoria para respirar en la lucha por la salvación
El Casademont Zaragoza firmó en el Gran Canaria Arena una de esas noches que marcan una temporada. El triunfo por 74-78 ante un rival directo permite a los de Joan Plaza sumar su novena victoria, situarse con dos partidos de margen y el average ganado tanto a los canarios como a un Andorra que cayó ante Murcia, y encarar el tramo final con un colchón que vale media permanencia.
El encuentro no fue brillante, pero sí profundamente competitivo. El Casademont sobrevivió a un inicio irregular, castigó el desgobierno defensivo del Gran Canaria y aprovechó la pésima noche exterior local (7/33 en triples, 21%) para imponer su plan. En ese escenario emergió la figura de Justin Wright-Foreman, decisivo en los momentos de mayor tensión.
Un inicio de intercambio y un segundo cuarto demoledor
El partido arrancó con ritmo alto y alternancia. Yusta y Dubljevic sostuvieron al Casademont en los primeros compases, aunque las pérdidas y las desconexiones defensivas permitieron al Gran Canaria abrir un 20-13 que amenazaba con romper el duelo. Sin embargo, un arreón final liderado por Spissu y Wright-Foreman dejó el 20-18 y mantuvo a los aragoneses dentro del plan.
El segundo cuarto cambió el guion. El Casademont salió con una concentración férrea y encadenó un parcial de 2-16 que silenció el pabellón. Washington, Miguel González y un inspirado Joaquín Rodríguez desde el triple elevaron la renta hasta el 22-29. El Gran Canaria, atrapado en una ansiedad colectiva, siguió lanzando desde fuera sin éxito, mientras los de Plaza crecían en ambos lados del parqué. El descanso llegó con un sólido 30-39.
El tercer cuarto, un vaivén controlado
Tras el paso por vestuarios, el Casademont perdió fluidez ofensiva. Solo anotó siete puntos en seis minutos, lo que permitió al Gran Canaria acercarse hasta el 40-46. Pero la reacción llegó a tiempo: un mate de Youssouf, el carácter de Dubljevic desde el tiro libre y otro triple sin dudar de Joaquín Rodríguez devolvieron el control. El 49-57 del final del tercer cuarto devolvía la iniciativa a los aragoneses.
Un final de carácter y un líder decisivo
El último cuarto fue un ejercicio de supervivencia. El Gran Canaria, con Metu como referencia, llegó a ponerse por delante (71-70) tras un parcial de 8-0 y varios ataques de alto riesgo. Pero ahí apareció el jugador que decide partidos: Wright-Foreman. El estadounidense firmó un 2+1 y una canasta clave en apenas medio minuto que devolvieron el mando (71-75). Pese a un último triple de Metu, el Casademont cerró el duelo desde el tiro libre y selló un triunfo que oxigena y aleja fantasmas.
El equipo aragonés no solo ganó: demostró madurez, solidez y capacidad para competir bajo presión, ingredientes imprescindibles para cerrar la permanencia.