Casademont firma un bronce épico en Europa

Casademont firma un bronce épico en Europa - FIBA

El Casademont Zaragoza conquista el bronce europeo tras un duelo agónico ante el Spar Girona, culminando siete meses de competición con una gesta histórica para el baloncesto aragonés.

El Casademont Zaragoza cerró su aventura continental con una victoria que trasciende lo deportivo. El triunfo por 66-63 ante el Spar Girona en la Final Six de la Euroliga Women consagra al conjunto aragonés como tercer mejor equipo de Europa, un hito sin precedentes para el club y para el baloncesto femenino español. El Príncipe Felipe, entregado desde el salto inicial, fue testigo de una tarde que ya forma parte de la memoria colectiva.

El encuentro nació con la tensión propia de una final encubierta. El Girona golpeó primero, pero el Casademont respondió con un estallido ofensivo liderado por Fingall y dos latigazos exteriores de Carla Leite, que encendieron el pabellón y abrieron la primera brecha seria del partido. Sin embargo, el conjunto catalán, sostenido por su acierto en el tiro libre y por las apariciones de Bibby y Guerrero, logró cerrar el primer cuarto y mantenerse siempre dentro del duelo.

El segundo acto se convirtió en una batalla de fricción. El Casademont alternó destellos de calidad con la energía de Oma y la finura de Hermosa con fases de desconexión que permitieron al Girona equilibrar el marcador. El desequilibrio en las faltas y la ausencia de tiros libres para las aragonesas encendieron a la grada, que empujó para sostener a un equipo que llegó al descanso por detrás (34-36).

Tras el paso por vestuarios, el conjunto de Carlos Cantero resurgió con un parcial de 8-0 que devolvió el control del partido. Leite, desatada, firmó un 2+1 de carácter, mientras Hempe castigaba desde el perímetro. Pero el Girona volvió a demostrar su resiliencia, igualando de nuevo el choque y obligando al Casademont a recurrir a su identidad más competitiva.

El último cuarto fue un ejercicio de supervivencia. Girona redujo la diferencia hasta el 59-55, pero entonces emergió la figura de Carla Leite, que encadenó una acción de cuatro puntos que valió oro. Aun así, el conjunto catalán dispuso de tres triples para empatar en los últimos segundos, pero ninguno encontró el aro. El bocinazo final desató la emoción: Fingall y Leite rompieron a llorar sobre el parqué, conscientes de la magnitud de lo logrado.

Este bronce es la recompensa a 19 partidos y siete meses de competición, a un equipo que fue el primero en empezar y el último en despedirse. La Marea Roja, en pie, reconoció no solo la victoria, sino un camino que ya es historia del deporte aragonés. El Casademont Zaragoza derriba otro techo y se instala, con pleno derecho, en la élite europea.