Álvarez reivindica fe y competitividad para la salvación

Álvarez reivindica fe y competitividad para la salvación | Imagen SD Huesca

El centrocampista de la SD Huesca destaca la importancia de la competitividad, la agresividad positiva y el apoyo de la afición para lograr la permanencia.

La SD Huesca afronta el tramo decisivo de la temporada con la convicción de que la permanencia sigue siendo posible. Así lo expresó el centrocampista aragonés Jesús Álvarez, quien subrayó que el equipo mantiene intacta la creencia en sus posibilidades mientras las matemáticas no indiquen lo contrario. El jugador considera que el conjunto azulgrana ha estado cerca de la victoria en los últimos encuentros y que el trabajo diario apunta en la dirección correcta.

Álvarez insistió en que el equipo debe encarar cada partido, cada jugada y cada acción como si fuera la última, una exigencia que, a su juicio, responde al compromiso con el escudo, la afición y la ciudad. En este sentido, remarcó que, cuando lo técnico no alcance, deberán imponerse desde lo competitivo, con una agresividad positiva que marque el camino para revertir la situación.

El futbolista defendió que el equipo debe actuar con valentía, asumir riesgos y liberar la mente de la presión clasificatoria. “O arriesgas o no ganas”, afirmó, convencido de que la clave pasa por sacar lo mejor de cada jugador desde la tranquilidad y la determinación.

Respecto al tramo final de la temporada, Álvarez fue claro: pensar más allá del próximo encuentro sería un error. El objetivo inmediato es sumar los tres puntos en Ipurúa, un botín que considera imprescindible “como el comer”. Allí, el equipo volverá a contar con el respaldo de una afición que, según destacó, está siendo “fundamental” durante todo el curso. Recordó desplazamientos exigentes como Ceuta o Las Palmas, donde el apoyo no faltó, y definió a la hinchada como un auténtico jugador número 12.

En el plano personal, Álvarez aseguró sentirse cada vez mejor tras su regreso, recuperando el ritmo competitivo y con la voluntad de seguir creciendo para ayudar al equipo en todo lo que el entrenador requiera. Su mensaje, firme y directo, refuerza la idea de un vestuario que no renuncia a nada y que encara el desafío de la salvación con determinación.